Monterrey. La Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) presentó hoy a 10 presuntos delincuentes, dos de ellos jefes policiales y un elemento de Anáhuac, quienes al parecer participaron en el plagio y muerte de 17 personas.

 

En rueda de prensa, el vocero de Seguridad en Nuevo León, Jorge Domene Zambrano, informó que el grupo delictivo operaba en el norte de Nuevo León y el municipio de Candela, Coahuila, por lo que para su captura, en días anteriores, se tuvo la colaboración de elementos del Ejército mexicano.

 

Detalló que se capturó a 10 integrantes de una célula del grupo de Los Zetas que tenía asolada a la población de los municipios de Anáhuac, Lampazos y Candela, en Coahuila”.

 

Agregó que en las indagatorias de la AEI se descubrió que “el secretario de Seguridad de Anáhuac, Rubén Múzquiz Rojas, de 53 años de edad, originario de Coahuila, supuestamente recibía 40 mil pesos por quincena para dar protección a los delincuentes”.

 

También eran cómplices de dicha célula delictiva el director de Policía, Jesús Mario Mata Hernández, de 24 años de edad, y Jesús Juan Méndez Rodríguez, “El Pelón”, de 32 años, policía raso de esa corporación, precisó Domene Zambrano.

 

El funcionario refirió que la captura se dio tras la labor de la AEI en seguimiento a la captura de cinco “halcones” (espías) en junio pasado en Anáhuac y que encabezaba Juan Antonio Torres Hernández, “El Chaparro” o “El Tanga”.

 

“Entre las atrocidades cometidas por este grupo delictivo, y que era característica de su forma de operar, es que la mayoría de sus víctimas eran primero secuestradas, asesinadas y después incineradas con diesel y leña”, mencionó.

 

Domene Zambrano abundó que de acuerdo a declaraciones recabadas a los detenidos, “revelan haber cometido al menos 17 crímenes de personas habitantes de Lampazos y Anáhuac”.

 

El también coordinador de Comunicación Social del Gobierno de Nuevo León señaló que peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) encontraron restos humanos en dos ranchos de Anáhuac, lo cual confirma esas versiones y sustenta las acusaciones ante el Ministerio Público.

 

En tanto, el alcalde de Anáhuac, Santos Javier Garza rechazó las acusaciones contra sus subordinados y los consideró inocentes, pues siempre laboraron a favor de la seguridad de la ciudadanía.

 

En declaraciones a un canal de televisión local, expresó que “no puede ser posible que quien ha dado mucho de sí para mantener la tranquilidad en el municipio se le esté acusando de todas estas cosas que están pasando”.

 

Resaltó que en el caso de los dos jefes policíacos y el efectivo raso, se les afecta injustamente a ellos y sus respectivas familias.

 

“He estado al pendiente de seguridad pública y la verdad que estos tres muchachos nada que ver, 40 mil pesos que dicen que reciben se notan, yo quisiera que vieran las condiciones en que viven estos compañeros”, subrayó el edil.

 

Sostuvo que en el caso de su secretario de seguridad, Rubén Múzquiz, sí acreditó los exámenes de confianza, por lo que mantendrá su apoyo.

 

Finalmente, el munícipe de Anáhuac mencionó que para la vigilancia actual se tiene el apoyo de la Marina Armada de México y el Ejército, en tanto se reestructura la Secretaría de Seguridad Pública.