En los últimos nueve años, Manlio Fabio Beltrones rebotó o “descafeinó” seis iniciativas (panistas) de reformas económicas. Ahora, será el paladín priista encargado de que se apruebe la reforma fiscal que busca Enrique Peña Nieto.

 

Con toda probabilidad, Beltrones será el coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados durante la próxima legislatura (la LXII). Desde esa trinchera, será el responsable de lograr los consensos para que se avale una de las propuestas centrales del virtual ganador de la Presidencia de la República.

 

Esta iniciativa de reforma, que Peña Nieto anunció con bombo y platillo desde el 2 de julio, en un artículo publicado en el diario The New York Times,  incluye la eliminación de exenciones de impuestos a productos de primera necesidad y gravar con un IVA de 13% a alimentos y medicinas, algo que el PAN propuso varias veces, y el PRI rechazó:

 

Todo empezó en 2001. Beltrones no era legislador ese año, pero lo que ocurrió explica lo que hubo de venir. En diciembre, Vicente Fox envió al Congreso un proyecto de reforma fiscal que se centraba en gravar con 15% de IVA a los alimentos, medicinas, colegiaturas, libros y revistas. El PRI lo bloqueó, argumentando que afectaría a los pobres. Todo quedó en un impuesto de 5% a alimentos lujosos o artículos suntuarios.

 

En diciembre de 2003 -Manlio ya era diputado federal-, Fox volvió a la carga: mandó una nueva iniciativa al Legislativo que consideraba gravar con IVA alimentos y medicinas. Para ello encontró una aliada en la entonces coordinadora de los diputados del PRI, Elba Esther Gordillo. Pero los legisladores priistas se rebelaron ante la actitud de Gordillo y, tras un cabildeo político de Emilio Chuayfett y Manlio Fabio Beltrones, la desconocieron como coordinadora. Al final, el PRI se unió a la izquierda y frenaron la iniciativa.

 

En abril de 2007, el Congreso aprobó una ley para que los empleados del gobierno tuvieran cuentas de retiro individuales, pero el PRI logró que la iniciativa calderonista se acoplara a los postulados e intereses tricolores. Ese año, Beltrones presidió el Senado.

 

En septiembre de 2007, el Congreso aprobó la primera reforma fiscal en la gestión de Calderón, que nuevamente -a instancias del PRI- no incluyó ampliar el cobro del IVA a los alimentos y medicinas. El punto medular fue el nuevo  Impuesto Especial a Tasa Única (IETU).

 

En octubre del año siguiente, la administración panista propuso una reforma de Pemex.  Inicialmente, el planteamiento contemplaba permitir que empresarios construyeran refinerías, pero la izquierda -con el beneplácito del PRI- dejó esta posibilidad en los puros contratos incentivados. (Peña Nieto, por cierto, también ha anunciado que buscará una reforma para atraer más capital privado a Pemex: algo que su partido no impulsó hace cuatro años.)

 

En 2009, en tanto, se aprobó la segunda reforma fiscal en el sexenio de Calderón. Pero a instancias del senador Beltrones y su partido, fue una versión diluida: la propuesta inicial aplicaba un nuevo impuesto generalizado de 2% al consumo, pero los legisladores sólo avalaron el alza en un punto porcentual del IVA (quedó en 16%), y en dos puntos la del ISR (quedó en 30%).

 

El año pasado, además, se aprobó la llamada Ley Antimonopolios. Las penas que establece y sus alcances fueron criticados por la izquierda, desde donde se aseguró que televisoras ligadas el PRI -como Televisa- no recibían todo el rigor que merecían.