EL CAIRO. El Ejército sirio redobló sus bombardeos contra Alepo, la segunda ciudad de Siria, y otras zonas del país, al tiempo que se enfrentó a los rebeldes en unos actos que causaron la muerte de al menos 80 personas, según los opositores.

 

Desde la ciudad septentrional de Alepo, el activista Abu Hisham apuntó por internet que los helicópteros militares dispararon contra los barrios de Salahedín, Seif al Daula, Al Hamadaniya y Al Azamiya, entre otros.

 

La intensidad de los ataques fue tal, explicó Hisham, que algunos heridos yacían en el suelo sin que nadie pudiera acercarse a atenderlos.

Las fuerzas del régimen sirio iniciaron el sábado una amplia ofensiva militar para recuperar Alepo, en una lucha que los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) bautizaron como “la madre de las batallas”.

 

Los bombardeos también cayeron sobre las inmediaciones del principal centro económico del país como son las zonas de Al Bab, Hurriatan y Hanano, destacaron los grupos opositores.

 

El Observatorio sirio de Derechos Humanos informó además de fuertes enfrentamientos entre rebeldes armados y leales al régimen en las áreas de Bab al Hadid, Al Zahrá y Al Arkub, todas ellas en Alepo.

 

Por su parte, las autoridades sirias aseguraron haber matado a al menos quince supuestos terroristas (como denomina el régimen a los opositores armados) en choques violentos con el ejército en el barrio de Bab al Hadid.

 

Desde Teherán, el ministro de Exteriores sirio, Walid al Mualem, se mostró confiado de que las Fuerzas Armadas de su país derrotarán a los opositores en Alepo, después de que estos “fracasaran” en su lucha por Damasco hace unos días.

 

Entretanto, los combates y bombardeos también se recrudecieron en otras zonas del país como la provincia meridional de Deraa o los alrededores de Damasco.

 

En la localidad de Al Sheij al Meskin, en Deraa, los rebeldes se enfrentaron a las del régimen de Bachar al Asad, que bombardearon y asesinaron a unas 24 personas, según la opositora Comisión General de la Revolución Siria.

 

La preocupación por la situación en Alepo llevó al Consejo Nacional Sirio (CNS), la principal agrupación opositora en el exilio, a reclamar al Consejo de Seguridad de la ONU que se reúna de urgencia y tome medidas para ayudar a los civiles en Siria.

 

A esa petición se sumó la Liga Árabe, cuyo secretario general, Nabil al Arabi, calificó de “crímenes de guerra” lo que pasa actualmente en Siria, especialmente en Alepo.