A pocos se ve caminando por los pasillos de la sede después de la peor derrota electoral del Partido Acción Nacional en la que perdieron no sólo la Presidencia de la República, sino casi todos los bastiones como Jalisco y Morelos, además de delegaciones en el Distrito Federal y una gran parte de posiciones en el Congreso de la Unión.

 

Además de perder la Presidencia y de pasar a ser la tercera fuerza política después de haber gobernado 12 años, el PAN apenas pudo retener Guanajuato, uno de los tres estados considerados como bastiones, mientras Jalisco y Morelos pasaron a manos del PRI y del PRD.

 

En el DF la derrota también fue contundente. De las tres delegaciones panistas sólo mantuvieron Benito Juárez. En Miguel Hidalgo arrasó el PRD y en Cuajimalpa ganó el PRI.

 

Donde el domingo hubo templete para el festejo que nunca llegó hoy está apilada una serie de tubos rodeados de la basura. En el auditorio Manuel Gómez Morín, donde había mesas y taburetes al estilo lounge para la fiesta VIP, y que en la noche de ayer fue habilitado para el mensaje final de la candidata, sólo resuena el eco de los trabajadores que terminan de recoger el desastre que quedó después de la “derrota mayúscula”, como el presidente del partido se encargaría de calificar a la debacle que vivió el PAN en las elecciones del domingo.

 

Aún quedan lonas de “Josefina, presidenta”. Afuera del auditorio, de un lado de la gran puerta de madera se encuentran dos anuncios con las manos cruzadas de la candidata recargadas debajo de la foto del presidente Felipe Calderón. Del otro lado, la foto de Vicente Fox, el ex presidente que llevara al partido al poder y que después llamara a votar por el PRI, sonríe con la mirada fija a quien lo ve. En la casa de campaña ubicada en la colonia del Valle, también puede observarse el desmontaje de lonas y de mobiliario con el logo de “Josefina, presidenta”.

 

La derrota del partido que en 2000 significó la alternancia después de la hegemonía de siete décadas del tricolor no fue suficiente para que Gustavo Madero, el dirigente, anuncie su salida, ya que convocará al Consejo Nacional hasta el mes de agosto. La candidata no ha vuelto a dar la cara después del mensaje final dado el domingo, incluso antes de que el IFE saliera a presentar los datos del conteo rápido en el que reconocía “que los resultados no le favorecían”.

 

Pero varios integrantes del equipo de Vázquez Mota -quien estuvo todo el día recluida en su casa de Huixquilucan, Estado de México, de acuerdo con fuentes del partido- no se quedarán desocupados después perder la elección presidencial. A diferencia de la campaña de Felipe Calderón en 2006, en donde los colaboradores cercanos tuvieron que pelear un lugar y apostarle todo a la presidencial, una gran parte de los más cercanos colaboradores de Vázquez Mota ya tenían asegurado un lugar en el Congreso a través de la vía plurinominal antes de la elección.

 

El coordinador de campaña, Roberto Gil Zuarth, diputado con licencia, ya tiene un lugar en el Senado de la República.

 

Lo mismo sucede con Ernesto Cordero, quien fungía como asesor económico; Mariana Gómez del Campo, encargada de la campaña en el DF y María Dolores del Río, responsable de la movilización de los comités estatales el día de la elección están en la misma situación.

 

No es el caso de Juan Ignacio Zavala; tampoco el de Rafael Giménez, encuestador de Felipe Calderón que renunció a Presidencia para incorporarse a la campaña de la albiazul.

 

El partido termina con un saldo negro, convertido en la tercera fuerza política, con pugnas internas por resolver -sobre las cuales Josefina en un principio pidiera “tregua” para concentrarse en las elecciones y con la posibilidad de expulsión de Vicente Fox, un ex presidente emblemático por su papel histórico pero repudiado por los propios panistas por haber llamado a votar por el mismo partido que él se encargó de sacar de Los Pinos: el PRI.