LOS ÁNGELES. Un grupo encabezado por Sony Corp. adquirió la británica EMI Music Publishing a Citigroup por dos mil 200 millones de dólares, en un acuerdo que crea la mayor empresa de derechos de propiedad intelectual de música en el mundo, con un catálogo que incluye éxitos de Motown, los Beatles, Jay-Z y Norah Jones.

 

Ahora, todo lo que queda del sello discográfico británico es su división de música grabada, que Universal Music Group de Vivendi se ha ofrecido a comprar por mil 900 millones. Ese acuerdo está sometido a una revisión de reguladores europeos y estadunidenses. Si lo aprueban, en algún momento de este año las mayores disqueras del mundo pasarán de cuatro a tres.

 

Las empresas discográficas han argumentado que necesitan sumar sus recursos para sobrevivir en una industria afectada por la piratería y en un tiempo en el que la distribución digital de música es todavía un negocio en ciernes.

 

Pero la edición y gestión de derechos sigue siendo un negocio firme, a pesar de la llegada del internet y la caída en la venta de discos.

 

Al adquirir la división de EMI, Sony/ATV, una empresa que es propiedad a partes iguales entre Sony y los herederos de Michael Jackson, controlará poco más de dos millones de canciones registradas ante derechos de autor. La entidad recibirá casi un tercio de los ingresos por uso de material protegido en el mundo.

 

La cantidad no necesariamente le daría a la empresa la posibilidad de usar su dominio para impulsar sus ingresos, porque las cuotas de regalías están celosamente controladas por las leyes en varios países.

 

La aprobación que dio la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) significa que los reguladores estuvieron de acuerdo en que la nueva entidad no tendrá el poder de mercado para aumentar las tarifas por su cuenta o para coordinar un cambio similar con otros, lo que podría haber afectado el precio de las canciones.

 

La conclusión de la FTC, sin objeciones tras una investigación, era el último impedimento antes de que el acuerdo fuera cerrado horas después.

 

“Logramos caminar al otro lado del arco iris y encontramos la olla con oro”, dijo el director general de Sony/ATV Marty Bandier, parafraseando un verso de una canción de El mago de Oz, que por cierto forma parte del catálogo de EMI. Bandier fue director de la unidad de edición y gestión de derechos de EMI por 17 años.

 

El año pasado las empresas de edición y gestión de derechos musicales generaron unos tres mil 900 millones de dólares en ingresos, una cifra que no ha cambiando mucho en los últimos años, según Simon Dyson, editor de Music & Copyright, una publicación noticiosa de la industria.

 

La recaudación por gestión de derechos ha tenido un mejor resultado que el lado de la producción porque hay más fuentes de ingreso que no están ligadas a la caída de la venta de discos compactos. Las editoriales y los compositores comparten un pago de unos ocho o nueve centavos por cada descarga de 99 centavos de los vendedores en línea, como iTunes de Apple Inc. También ganan dinero de la música que se toca en las estaciones de radio, las transmisiones por internet y la inclusión de música en películas, programas de televisión y comerciales.

 

La participación de 11.7% de Sony/ATV y 19.3% de EMI implican que la nueva empresa controlará cerca de 31% del mercado mundial de derechos de autor en la música, superando 22.2% de Universal Music Publishing Group, dijo Dyson. La tercera mayor es Warner Chappell de Warner Music Group Corp con 14.1%. Las editoras musicales independientes tienen una participación de 32.6% en total.