La Fundación Ethos presentó recientemente el estudio Los gastos fiscales como herramienta para el desarrollo económico, un documento que explica la pérdida recaudatoria que tiene el Estado Mexicano por concepto de exenciones fiscales. Los gastos fiscales, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), son los ingresos que el fisco deja de percibir por la aplicación de regímenes impositivos especiales a determinados grupos poblacionales.

 

Estos tratamientos fiscales especiales se dan con el fin de incentivar o proteger el consumo de ciertos bienes o servicios, o bien para promover determinadas actividades económicas y/o sociales. También para las empresas se establecen para incentivar la inversión y aminorar sus costos para la generación de empleos.

 

Respecto a la evolución de estos gastos como porcentaje del PIB, en la tabla 1 se señala que en 2008 se presentó la cifra más elevada (7.41%) y en 2009 se registró la más baja (3.87%). El promedio agregado del 2002 al 2011 arroja que el gobierno mexicano dejó de recaudar aproximadamente 6.04% del PIB. El rubro más representativo de los gastos fiscales como promedio del porcentaje del PIB en el período analizado, es el IVA con 1.81%, seguido del Impuesto Sobre la Renta Empresarial (ISRE) y el ISR Personas Físicas (ISRPF) con 1.51% y 1.24%, respectivamente.

 

 

Las anteriores cifras se confirman a través de la tabla 2, donde se presenta la importancia relativa de cada apartado dentro del total de los gastos fiscales. En este sentido, se observa que el IVA representa 32.3% del total de gastos fiscales en el país, seguido del ISRE y el ISRPF con 26.6% y 21.8%, respectivamente. Finalmente, la Fundación Ethos hizo un cálculo aproximado de los gastos fiscales que tienen funciones económicas, donde destacan los rubros de desarrollo tecnológico, creación de empleos, educación e inversión. Los resultados que obtuvieron se pueden observar en la tabla 3, donde este rubro en 2011 representó 114 mil 634 millones de pesos, equivalente al 0.80% del PIB.

 

 

 

 

AVANCES Y RETROCESOS

 

En México, los gastos fiscales se presentan en el Presupuesto de Gastos Fiscales (PGF), documento que realiza la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) todos los años, con el fin de actualizar la información concerniente a este rubro de la política fiscal.

 

La Fundación Ethos señala que desde el 2002, la SHCP ha realizado cambios significativos de fondo y forma al PGF; algunos han significado avances como la proyección de la pérdida recaudatoria correspondiente al año posterior en el que se presenta el PGF; la inclusión de la referencia legal; una breve explicación y la fuente de información consultada para la estimación de cada gasto fiscal; y un análisis de los sectores beneficiados por ciertos tratamientos preferenciales.

 

Pero también se han dado retrocesos en el PGF que han perjudicado el nivel de entendimiento que se tiene sobre los gastos fiscales, entre éstos se destacan la eliminación del cuadro resumen que contenía el monto total al que ascendía la pérdida recaudatoria. De igual manera, se presenta información insuficiente para justificar el cambio de metodología que se dio en el PGF 2009, para no desglosar la información relativa al IEPS negativo por enajenación de gasolinas y diesel por tipo de combustible y sector. Además, no se cumple con la Ley de Ingresos de la Federación que establece la obligación de que el PGF incluya los beneficios económicos asociados a los gastos fiscales.

 

Lo anterior es lo que impide que exista información suficiente para poder evaluar los diferentes gastos fiscales en el país, ya que los 6.04% del PIB que se han dejado de recaudar en la última década pueden tener mejores usos para promover el desarrollo económico y social.

 

 QUÉ MEJORAR

 

Los organismos internacionales, como la OCDE y el BID, proponen que el país debe avanzar en las siguientes áreas de los gastos fiscales:

 

  • Forma de presentarlos: con el fin de servir a la transparencia y a la toma de decisiones, el PGF ha de reportar como mínimo la función que pretende prestar (económica, social); sectores poblacionales que beneficia; datos históricos de esas exenciones; y monto de las estimaciones, tanto en valor absoluto como en porcentajes del PIB.
  • Su inclusión en el ciclo presupuestario: se necesita clarificar el proceso de autorización de los gastos fiscales, y que se incluyan en las discusiones sobre el presupuesto del año siguiente, para que no exista discrecionalidad y duplicidad con los programas de gasto directo.
  • Su evaluación: se hace necesario una revisión periódica del impacto que tienen los diferentes gastos fiscales, si están cumpliendo los objetivos por los cuales fueron establecidos, y que de ahí se dicten recomendaciones. También es importante que se establezcan criterios de caducidad para algunos gastos fiscales.
  • Su clasificación por objetivos: se necesita que la SHCP clasifique el PGF de acuerdo a distintos criterios, tales como desarrollo económico, desarrollo social, promoción de sectores estratégicos, entre otros.

 

 

* Maestro en Políticas Públicas egresado del CIDE, Coordinador del área de investigación y análisis en Contorno, Centro de Prospectiva y Debate. paulo.cantillo@contorno.org.mx, @pcantillog