Los líderes del G-8 cerraron anoche la cumbre con una declaración conjunta que pide promover el crecimiento y el empleo y reafirma el compromiso en seguridad energética, la transición en Afganistán y continuar la presión sobre Siria e Irán.

 

La declaración reitera que es “imperativo promover el crecimiento y el empleo”, e invita a “generar crecimiento mientras se mantiene el compromiso con la consolidación fiscal” y reafirma “el interés de que Grecia siga en la eurozona al tiempo que respeta sus compromisos”.

 

El comunicado subraya que la mejora en la eurozona es clave para toda la economía mundial y enfatiza el “apoyo a los líderes de la zona euro para hacer frente a las presiones de una manera creíble y a tiempo, de manera que fomenten confianza, estabilidad y crecimiento”.

 

Los países ricos del Grupo de los Ocho (Alemania, Canadá, EU, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) se comprometen a tomar acciones para “aumentar la productividad, el crecimiento y la demanda” sin olvidar la “responsabilidad fiscal”.

 

El G-8 también recordó que es necesario continuar con el desarrollo de energías renovables y la lucha contra el cambio climático, al tiempo que se fortalece la cooperación para asegurar el suministro energético estable.

 

Las potencias industrializadas se comprometen a “compartir buenas prácticas en producción energética, incluida la exploración en zonas fronterizas”, del mismo modo que apoyan la perforación en las profundidades marinas y la polémica fractura hidráulica, criticada por temor a que contamine acuíferos.

 

En cuanto a la lucha contra la pobreza, el G-8 se compromete a seguir con el compromiso de invertir 22 mil millones de dólares en desarrollo agrícola en África, adoptado en la cumbre de 2009, y a “acelerar el flujo de capital privado” para aumentar la productividad del sector primario africano.

 

La declaración, consensuada tras dos días de encuentros en Camp David, enfatiza la necesidad de transición hacia la paz en Afganistán con cooperación para fortalecer las instituciones y promover el desarrollo económico con “el incremento de ingresos fiscales y mejorar la gestión del gasto”.

 

Los miembros del G-8 se comprometen también a apoyar a los países árabes en sus aspiraciones democráticas y de empleo y reafirman la necesidad de respaldar a las naciones de la primavera árabe, tal como se acordó el año pasado en Deauville (Francia).

 

El comunicado incluyó también las demandas transmitidas en la cena de líderes del viernes, en la que se pide a Siria que se atenga a los compromisos acordados con el enviado de la ONU, Kofi Annan, para el fin de la violencia contra la oposición.

 

Los líderes del G-8 exigen a Irán que se atenga a sus obligaciones sobre su programa nuclear y de no proliferación de armas de destrucción masiva y da la bienvenida a la reapertura de conversaciones para reconducir las negociaciones que permitan inspecciones en instalaciones atómicas.

 

En lo referente a Corea del Norte, el G-8 condena el desarrollo nuclear y de misiles del régimen comunista. El G-8 moderó su postura hacia Birmania por las reformas para permitir una transición hacia la democracia.