Soy una purista cuando se trata de tés. Un buen té, te invita a tomar una pausa mientras sostienes la taza con ambas manos, a estudiar los aromas que se desprenden de ella, sin importar la hora del día.

 

A dejar que la bebida te transporte y te haga recordar momentos memorables en su compañía. En mi caso, dependiendo del tipo de té, una taza de este brebaje me transporta a un monasterio budista en Japón en donde saboreé un té verde de primavera o el patio de una elegante casa en Marruecos degustando té negro con hojas de menta o hasta la India, en donde todavía recuerdo la mañana brumosa en la que desde mi terraza veía el Taj Mahal disfrutando de la compañía de un elegante Assam con leche.

 

Sin duda, el té es un producto ancestral que revolucionó al mundo y que se puede probar en todos sus rincones, pero que también, como en todo, puede variar en calidad. Además, al pensar en té, muchas veces nos confundimos al dotarle el nombre de té a todos los brebajes calientes. Sin embargo para que sea té, debe provenir de una planta de té. Las tisanas, (erróneamente consideradas té), son hojas comestibles que se infusionan para preparar una bebida caliente, como la manzanilla, menta o lavanda, pero nunca serán té en la mente de los puristas.

 

El auténtico té proviene de la planta Camellia Sinesis (con varias subespecies que varían por región). La planta del té, para crecer requiere de un clima tropical y húmedo. Al igual que el café, el té más fino se da en climas más templados con mayor altura, ya que el clima templado desacelera el crecimiento de la planta, hace que el arbusto sea más compacto y esto resulta en una mayor intensidad de sabor. Además, cada región, la altura, el tipo de tierra y clima incidirán en el sabor, calidad y carácter de la hoja. A pesar de que el té se cultiva en más de 40 países, el mejor té del mundo, según los expertos, se elabora en 5 países: China, Japón, Taiwán, India y Sri Lanka (antiguamente Ceylon).

 

Las hojas de la planta son desprendidas manual o mecánicamente y después son procesadas de maneras distintas para convertirse en distintos tés, con sabores variados. Primordialmente hay 3 tipos de té: (1) el té negro, (2) el verde y blanco (que se distinguen por el momento en que se cultiva la hoja) y (3) el oolong y pouchong (que se distinguen por el nivel de fermentación). Todas las hojas de té primero se secan naturalmente y una vez secas, se les trata con distintos niveles de oxidación o exposición al aire. El té negro, es el más consumido en el mundo.

 

Una vez seco, se enrolla para obtener la presencia de los jugos en las hojas y después son oxidadas, fermentadas y expuestas al calor para obtener un color cobrizo. El té verde y blanco no se fermentan. Populares en China y Japón no se oxidan, sino que son vaporizados para retardar la enzimas que reaccionarán con el oxígeno y que podrían resultar en la fermentación. El té oolong y pouchong, son semi-oxidados y sus hojas tienen tonalidades verdes y cafés.

 

De estas tres principales variedades, se desprenden todos los tés que tomamos, en donde cada región elabora tés específicos con distintos nombres a pesar de provenir de la misma planta. Algunos tés pueden aromatizarse con flores, como el té de jazmín o podrían aromatizarse con esencia de alguna fruta, como el Earl Grey, que es aromatizado con bergamota que proviene de la cáscara de naranja del mismo nombre. Otros son producto de un blend como el English Breakfast (aunque dependiendo de la marca podría ser elaborado únicamente con té negro chino Keemun).

 

Una vez que los tés se han procesado, son calificados por su apariencia. El té de mejor calidad es el té que mantiene la hoja completa, que no tiene tallos, que posee intensidad de color y con la presencia de brotes. El de menor calidad, es el polvo. ¡Así que te imaginarás lo que opino de los tés de bolsita! Para mi, ¡son agua de calcetín!

 

Sin embargo, no sirve tener el mejor té en casa, si no sabes cómo prepararlo. Por lo mismo, te comparto 5 elementos que te ayudarán a preparar una taza de té perfecta:

 

1) Agua. Empieza con una agua de buena calidad. Una porcentaje importante del té es el agua, por lo que hay que buscar el agua más pura.

 

2) Compra té de buena calidad. Evita las bolsitas o el té en polvo. Hoy en día en la ciudad de México existen tiendas especializadas en donde podrás comprar tés de muy buena calidad.

 

3) Cantidad. 1 a 2 cucharadas de té por una taza de 8 onzas.

 

4) Temperatura del agua. Este es el punto más crítico. Sin importar el tipo de aparato que utilices, debes poner a hervir el agua y luego dejar que se enfríe unos minutos antes de preparar tu té. Si usas agua hirviendo, sobre todo para tés verdes, se quemarán las hojas. Estas son las temperaturas del agua perfecta para infusionar: 180 grados para té verde, 190 grados para Oolong tea y 200 grados para té negro. Lo cierto es que poca gente utilizará un termómetro, por lo que mi regla de oro es esperar tres minutos antes de servir el agua al infusor.

 

5) Infusión. Hay muchos aparatos para infusionar el té. Puedes prepararlo en una tetera o utilizar las bolas de té metálicas, o los infusores de tela que parecen calcetines o hasta filtros. Lo importante es que siempre, las hojas tengan suficiente espacio para expandirse dentro del infusor. Dependiendo del tipo de té, esté requerirá distintos tiempos de infusión. El agua caliente siempre debe servirse sobre las hojas del té, nunca debes poner el té dentro del agua. Además si excedes el tiempo de infusión, las hojas se tornarán amargas, por lo que arruinarás el sabor delicado de las hojas. Un té nunca debería de infusionarse por más de 5 minutos.

 

Sin duda preparar y encontrar un buen té es un arte. Adentrarte en el mundo del té puede convertirse en una experiencia divertida y abrir toda una gama de aromas nuevos para tu día a día. El té en muchas culturas se utiliza para dar la bienvenida cuando llega un visitante a casa, en otras, es visto como una herramienta para alcanzar la inspiración y meditación. Sin importar la ocasión, no hay nada como una buena taza de té, ya sea sólo o acompañado. Te transportará y renovará.

 

Espero que tengas un maravilloso domingo y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

 @anasaldana

***

 

Tiempos de infusión

 

Té blanco: 30 segundos a 2 minutos

Té verde: 1 a 3 minutos

Oolong verde: 2 a 3 minutos

Oolong negro: hasta 5 minutos

Té negro: Hasta 5 minutos (excepto el darjeeling que debería infusionarse de 3 a 4 minutos)

 

Fuente: Serendipitea.

 

***

Dónde comprar té

 

Maison Francaise du Thé Caravanserai

Orizaba # 101-A esq. Álvaro Obregón. Tel. 5511-2877

www.caravanserai.com.mx

 

TEAVANA

Juan Salvador Agraz # 37, 1er piso, Local 12.

Santa Fe.

Tel. 2591-0516

 

La Esquina del Té

Amsterdam # 55 esq. Sonora.

Tel. 5553-9081.

 

La Magia del Té

Diagonal de San Antonio # 1122 esquina con Enrique Rebsamen Col. Narvarte.

Tel. 5639-12122