El incremento de la violencia debido a la facilidad que los grupos de narcotráfico tienen para acceder a armamento de alto poder y la diversificación de actividades criminales, obligaron a los 31 jefes de estado y de gobierno de las Américas a aprobar la creación de un plan hemisférico contra la delincuencia organizada transnacional.

 

Ante este panorama, se instruyó a los aparatos de inteligencia, seguridad y procuración de justicia de las naciones a iniciar consultas de carácter técnico y de otros aspectos, con el objetivo de afinar este esquema de cooperación multinacional enfocado a esas problemáticas.

 

Las propuestas emanadas de este proceso serán presentadas a detalle, en los próximos meses, a través de una conferencia internacional a celebrarse en México.

 

Las consultas deberán abordar los objetivos, mandato, alcance, modalidades de financiamiento y las formas de operación del esquema hemisférico.

 

De acuerdo con las conclusiones de la mesa de trabajo sobre combate a la delincuencia organizada trasnacional hemisférica, discutida en la VI Cumbre de las Américas, en Cartagena, Colombia, se implementará un grupo coordinador que armonice las estrategias y las acciones contra los grupos delictivos que operan desde Canadá hasta Argentina.

 

Durante el encuentro, los países americanos admitieron estar “profundamente preocupados” porque las actividades de la delincuencia organizada transnacional constituyen una de las grandes amenazas a la seguridad y al bienestar de los pueblos.

 

Lo anterior, debido a que “han trascendido la esfera del narcotráfico y se han extendido a otros delitos; a su amplio poder económico y su gran capacidad corruptora y porque su amplio acceso a grandes cantidades de armamento de alto poder ha incrementado la violencia y ha afectado el tejido social de muchos de los países del continente americano”, señala parte del documento en el que se fundamenta el plan de acción.

 

“Estos efectos negativos se padecen en los territorios de producción, tránsito y consumo de drogas ilícitas”, concluyeron las naciones del hemisferio.

 

En un documento conjunto, los países se dijeron convencidos de la necesidad de fortalecer la cooperación hemisférica, para enfrentar y combatir de manera más efectiva esta problemática.

 

Además, admitieron, “las respuestas nacionales ante esta amenaza, por sí mismas, resultan insuficientes”, por lo que las actividades criminales van a la alza en el continente.

 

Ante este complicado escenario, los países participantes en la cumbre reafirmaron su voluntad de sumar fuerzas y capacidades para enfrentar este desafío común.

 

Acordaron, al más alto nivel político, “el desarrollo de un esquema hemisférico contra la delincuencia organizada transnacional”.

 

Para dicho propósito, la comunidad hemisférica deberá implementar una entidad coordinadora para armonizar las estrategias y acciones de los Estados americanos en contra la delincuencia organizada transnacional.

 

En tanto se concreta esta nueva estrategia contra el crimen organizado trasnacional, las jefas y jefes de estado y de gobierno acordaron en lo inmediato reforzar el combate contra el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas, en particular de mujeres, niños, niñas y adolescentes.

 

Piden diagnóstico a la OEA

 

Por considerarlo como un asunto prioritario para asegurar la calidad de vida de todos los ciudadanos de las Américas, los mandatarios acordaron fortalecer la cooperación y la coordinación como herramientas fundamentales para combatir la violencia, la corrupción y la delincuencia organizada transnacional en todas sus formas y manifestaciones.

 

Al iniciar la discusión sobre el problema mundial de las drogas, coincidieron en la necesidad de analizar los resultados de la actual política continental y de explorar nuevos enfoques para fortalecer la lucha antidrogas, para ser más efectivos.

 

Para lo anterior, le pidieron a la Organización de Estados Americanos (OEA) elaborar un diagnóstico de la realidad que viven los países del hemisferio, a fin de trazar líneas de trabajo en cada nación afectada por este flagelo.

 

Dicho estudio también deberá contener información de organismos internacionales, como la Organización Panamericana de la Salud y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga.