BOGOTÁ. El ministro de Seguridad Pública de Panamá, José Raúl Mulino, informó en Bogotá del hallazgo y destrucción de dos campamentos del Frente 57 de las FARC en una región selvática de la frontera con Colombia.

 

Mulino, quien se reunió con el titular de Defensa colombiano, Juan Carlos Pinzón, explicó que los campamentos fueron desmantelados el martes, gracias a informaciones de inteligencia y a la colaboración con las fuerzas de seguridad de Colombia.

 

Las estructuras estaban ubicadas en la ribera del río Tuquesa, afluente del Chucunaque que riega las selvas del Darién, que hace frontera entre los dos países.

“Eran campamentos frescos, con ropa y comida como si fueran campamentos en uso”, describió el ministro, y tenían capacidad para un promedio de 32 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

Según Mulino, no es el primer asentamiento ilegal de la guerrilla colombiana que desarticulan en terreno panameño, “sin embargo cada una de estas acciones viene a representar menos presencia de estos grupos en nuestro territorio”, celebró.

Aunque el operativo no dejó capturas es, según el ministro colombiano, una muestra del éxito de la cooperación en seguridad de los países.

 

Pinzón anunció que en lo va del año, la colaboración entre las autoridades colombianas y panameñas han permitido la incautación de tres toneladas de cocaína y se han inmovilizado siete lanchas.

Durante su encuentro, los ministros acordaron incrementar la cooperación y compartir las bases de datos para combatir el crimen organizado que afecta a ambos.

Además, tras su encuentro firmaron un plan de interdicciones aéreas que dará pie al libre sobrevuelo de aeronaves de ambos países a un lado y otro de la frontera.

 

Para Mulino, la colaboración con Colombia en materia de seguridad es una buena noticia para Panamá y Centroamérica en general, que es la región de tránsito de la droga desde su producción en el país andino hasta su distribución en Estados Unidos y Europa.

 

“Cada kilogramo que incautemos se traduce en más salud para los pueblos”, observó Mulino, cuyo país no tiene una postura favorable a discutir nuevas políticas internacionales antidrogas distintas a las que se han venido aplicando y que están orientadas a decomisar las cargas y detener a los narcotraficantes.