El procurador general de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, afirmó hoy ante legisladores que la supervisión del Congreso sobre la controversial operación “Rápido y Furioso” se ha politizado.

 

“No critico la legitimidad de los cuestionamientos que se están haciendo aquí, son preguntas legítimas. Ese fue un programa fallido. No he tratado de defender el programa”, aseguró el funcionario.

 

“Lo que me molesta en cierto modo es que algo sobre lo que compartimos una preocupación se ha transformado en un tema político”, manifestó al insistir que no ha permanecido impasible ante estos hechos.

 

Al testificar ante un panel del Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes, Holder se dijo molesto por el curso de la investigación iniciada por el Comité de Supervisión y Reforma de la cámara baja.

 

Recordó como, tras conocer de la existencia del programa, ordenó su fin, una investigación interna, así como cambios de personal y de políticas en la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF).

 

“No trato de rehuir el hecho de que soy el responsable final de lo que pasa en el Departamento de Justicia”, dijo, haciendo notar que pese a su colaboración, la respuesta de algunos legisladores es de abierta hostilidad.

 

“(Ahora) hay gente pidiendo renuncias; soy amenazado con desacato a pesar de que hemos provisto material (al comité)”, subrayó.

 

Holder caracterizó “Rápido y Furioso” como “un mal intento de tratar de hacer frente al pernicioso problema de armas fluyendo ilegalmente a México”.

 

“Estuvo mal en su concepción, en su ejecución. Entiendo lo que trataban de hacer, pero lo hicieron de una manera bastante mala. Permitir que las armas ‘caminen’ es un procedimiento que no tiene sentido”, precisó.

 

Bajo este extinto programa, agentes de la ATF permitieron el ingreso ilegal a México de más de dos mil armas de fuego, en un fallido intento de desmantelar la red de suministro para los cárteles de las drogas.

 

Holder reconoció que frente al fracaso de “Rápido y Furioso”, Estados Unidos debe renovar sus esfuerzos para detener este tráfico ilícito bajo un nuevo enfoque que apunte a una labor más efectiva.

 

“Necesitamos ser agresivos, creativos y necesitamos ayudar a nuestras contrapartes mexicanas en la medida en que podamos”, apuntó.