El Cairo. La Liga Árabe decidió hoy suspender la misión de sus observadores en Siria debido al deterioro de la seguridad en el país, donde en los últimos días la represión del régimen de Damasco causó más de 130 muertos. según la oposición.

 

El secretario general del organismo, Nabil al Arabi, explicó en un comunicado que la suspensión es inmediata y que estará en vigor al menos hasta la próxima reunión de los ministros de Exteriores árabes, para la que no se ha fijado fecha.

 

En esa reunión, los jefes de la diplomacia de los países de la Liga Árabe decidirán sobre el futuro de la misión, que se desplegó en Siria hace más de un mes para verificar sobre el terreno el final de la violencia, la liberación de los detenidos durante la revuelta y la retirada de las tropas de las calles, entre otros asuntos.

 

Al Arabi señaló que la medida obedece al “deterioro peligroso de la situación en Siria y a la continuación del uso de la violencia y del intercambio de disparos y bombardeos que tienen como víctimas a los ciudadanos inocentes”.

 

Según la nota, el aumento del número de víctimas y el uso de las fuerzas de seguridad para reprimir a los civiles contradicen los compromisos que había adoptado Damasco con la Liga Árabe.

 

Para el Consejo Nacional Sirio (CNS), que agrupa a la mayoría de la oposición en el exilio, esta decisión es una prueba del fracaso de los observadores y de la mediación de la Liga Árabe.

 

El presidente del CNS, Burhan Galion dijo a Efe que la decisión es “un reconocimiento de la realidad, del fracaso de la misión árabe en garantizar un mínimo de protección para los civiles”.

 

Además, Galion señaló que la Liga Árabe ya no cumple “ningún rol para acabar con la crisis en Siria ante la invasión de las fuerzas militares del régimen a las ciudades y pueblos”.

 

La resolución fue tomada un día después de que el jefe de la misión de observadores, el general sudanés Mohamed al Dabi, asegurara que los índices de violencia en Siria habían aumentado significativamente en los últimos días.

 

El pasado jueves los grupos opositores denunciaron la muerte de al menos 65 personas y ayer la cifra fue similar, dos días marcados, además, por varias masacres como el ataque contra viviendas residenciales de Homs, en el que murieron más de una decena de niños.

 

En cuanto a la jornada de hoy, el opositor Comités de Coordinación Local (CCL) informó de que la represión de las fuerzas leales al régimen ha dejado una veintena de muertos, la mayoría en Homs, uno de los principales bastiones opositores al régimen del presidente Bachar al Asad.

 

Este recrudecimiento de la violencia coincide con el viaje mañana de una delegación de la Liga Árabe, encabezada por Al Arabi, a Nueva York para reunirse con el Consejo de Seguridad de la ONU.

 

El objetivo del viaje es conseguir el apoyo del Consejo de Seguridad a la iniciativa árabe para Siria, propuesta el pasado domingo y que estipula la salida del poder del mandatario sirio y la formación de un gobierno de unidad nacional.

 

Hasta el momento, las resoluciones de condena contra Siria han contado con el veto de Rusia, por lo que Al Arabi comenzó consultas con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, para debatir la nueva iniciativa árabe antes de esa sesión.

 

El CNS también anunció hoy que viajará mañana a EEUU para pedir al Consejo de Seguridad que proteja a los civiles en Siria, donde desde el inicio de la revuelta el pasado marzo han muerto más de 5.000 personas, según las últimas cifras de la ONU, aunque la oposición sostiene que ascienden a 6.000. EFE