El ex primer ministro de Myanmar, U Khin Nyunt, se encuentra entre los 651 prisioneros puestos en libertad, tras la orden de amnistía aprobada por el presidente Thein Sein, confirmaron hoy fuentes oficiales.

 

Junto con Khin Nyunt también se ha puesto en libertad a 200 de sus seguidores y ex funcionarios, entre ellos a dos de sus hijos, Zaw Naing Oo, un ex oficial del ejército y Ye Naing Win, un ex empresario.

 

Khin Nyunt, de 73 años de edad, fue condenado a 44 años de cárcel en julio de 2005 por un tribunal especial de la Penitenciaría Insein de Yangon por cargos de corrupción y sobornos.

 

También se encuentran, entre los presos puestos en libertad, algunos políticos del opositor partido Liga Democrática Nacional (LDN), que encabeza la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.

 

Dos destacados activistas políticos opositores, Min Ko Naing y Nilar Thein, quienes participaron en la fallida rebelión estudiantil de 1988, fueron también puestos en libertad.

 

Desde su llegada al poder, tras la disolución de la Junta Militar que gobernó más de 40 años, el nuevo gobierno ha ejecutado algunas reformas de apertura política en busca de la reconciliación nacional y la democratización de ese país asiático.

 

El presidente Sein, un ex militar, anunció la víspera que el gobierno concedería amnistía a 600 presos, una semana después de que más de seis mil reos fueron puestos en libertad en el marco del Día de la Independencia Nacional, reportó la agencia de noticias Kyodo.

 

Aunque también Myanmar busca poner fin a las sanciones económicas impuestas por Occidente, Estados Unidos y la Unión Europea han dicho que las sanciones permanecerán mientras los presos políticos siguen en la cárcel.

 

Durante su visita a Myanmar, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, elogió al gobierno de Sein por tomar medidas positivas, como la liberación de algunos presos políticos, mantener un diálogo abierto con Suu Kyi y relajar las restricciones sobre los medios de comunicación.

 

Sin embargo, acotó que aún está por verse si el compromiso de los líderes de la antigua Birmania a la reforma es real.

 

El pasado 12 de octubre, seis mil 300 personas fueron liberadas, entre ellas unos 200 presos políticos, y la amnistía del 4 de enero pasado, no obstante, no incluyó a ningún preso político.

 

El número actual de presos de conciencia, entre artistas, periodistas, monjes, intelectuales y otros opositores sería de 500 hasta mil 600, según cifras de organismos humanitarios y de la oposición birmana.