MOSCÚ. Justo en la víspera de multitudinarios actos de protesta contra el fraude electoral oficialista en Rusia las autoridades advierten que manifestarse es malo para la salud y además distrae de los estudios.
 
Los funcionarios, pertenecientes en su mayoría al partido oficialista Rusia Unida (RU) muestran su lado más creativo a la hora de buscar pretextos para disuadir de la participación en protestas a los disconformes con los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado domingo.
 
El jefe sanitario ruso, Guennadi Oníschenko, que se labró no hace mucho gran fama por protagonizar el embargo de importaciones de verduras europeas a Rusia, y de vino de Georgia y Moldavia, declaró hoy que en invierno manifestarse es nocivo para la salud.
 
“Yo recomiendo que no vayan a las manifestaciones tomando en cuenta el frío que hace ahora (…) sobre todo, para las personas que padecen de enfermedades crónicas y endocrinas”, dijo Oníschenko, citado por medios rusos.
 
En las condiciones del aumento de enfermedades las manifestaciones masivas en las calles podrían “contribuir al contagio de la enfermedad respiratoria aguda”, advirtió.
 
Asimismo, una fuente del Ministerio de Educación de Rusia informó hoy bajo condiciones de anonimato a la agencia Interfax de que los estudiantes de secundaria podrían ser forzados a ir este sábado a la escuela para hacer exámenes de lengua rusa para que no les de tiempo a manifestarse.
 
El ministro de Educación ruso, Andréi Fursenko, manifestó la víspera que los estudiantes no deben ser llamados a participar en actos de protesta o apoyo de ninguna naturaleza.
 
“Los jóvenes deben estudiar. No vale la pena implicarlos en actos callejeros, y esto se refiere a todas las organizaciones sociales”, dijo Fursenko.
 
Sin embargo, esa preocupación de las autoridades no les impidió trasladar estos días desde diferentes regiones rusas a las calles de Moscú a millares de jóvenes partidarios del primer ministro ruso Vladímir Putin para apoyar a su líder, pese al crudo frío y la supuesta necesidad de estudiar.
 
Adiestrados en tocar el tambor que llevan consigo para el acto y acordonados por policías, los movimientos juveniles oficialistas marcharon por el centro de Moscú bajo el tema de John Williams de Star Wars glorificando a Putin y arremetiendo contra Occidente, quien supuestamente “instiga a los enemigos de la patria”.
 
Esa multitudinaria marcha, convocada por la organización “Nashi” (Los Nuestros), fue autorizada por los funcionarios de la alcaldía capitalina sin límite del número de participantes.
 
Los opositores, quienes a su vez tenían que conformarse el pasado lunes con un máximo impuesto de quinientas personas, salieron en número de entre tres y cinco mil personas debido a los altos niveles de disconformidad en Moscú, la región más crítica con la gestión del RU.
 
Si bien la marcha de los movimientos oficialistas recibió elogios en la televisión rusa, los opositores lo que merecieron por parte de las autoridades fueron porrazos y golpes, según muestran las imágenes recogidas en el terreno por numerosos testigos.
 
“Apenas salí del metro, de repente me agarraron los “cosmonautas” (policías con casco) y me metieron en un camión. No me explicaron nada”, dijo a Efe Alexéi Sulin, uno de los testigos de la manifestación.
 
Más de un millar de opositores han sido detenidos desde la jornada electoral durante actos de protesta contra el fraude, mientras los oficialistas permanecieron “intocables”.
 
Las detenciones han provocado fuertes críticas tanto en la prensa rusa como en Occidente, cuya reacción negativa al respecto fue inmediatamente catalogada por el primer ministro ruso Vladímir Putin como una muestra de la implicación de EEUU en las protestas en Rusia.
 
Los resultados de los comicios legislativos echaron leña al fuego del descontento popular que había crecido por numerosos casos de corrupción y permisividad por parte de los funcionarios del RU.
 
Mientras, unos 35.000 usuarios de Facebook confirman que acudirán mañana en Moscú a una manifestación antigubernamental, que podría ser la mayor desde el pasado siglo. (EFE)