Ante una hambruna que se registra en comunidades del municipio de El Mezquital, en Durango, indígenas tepehuanos están empezando a robarse el ganado y los pocos cultivos que se dieron para poder subsistir.

 

La falta de agua y de alimento para las familias indígenas de esa demarcación –una de las 10 más pobres del país-, ha provocado que se roben entre comuneros, aunque los hurtos no son gran cantidad.

 

En las próximas semanas va a ser peor, dice el presidente municipal Faustino Reyes Flores, pues en un mes es posible que tengan que migrar hacía Zacatecas para buscar sustento, lo cual dejará a los menores sin concluir el ciclo escolar.

 

“Dentro de muy poco vamos a estar todos llorando, porque no hubo agua y una plaga le cayó a los cultivos, y se perdieron”, refiere este tepehuano que gobierna la municipalidad habitada por un 90 por ciento de población indígena del estado, la mayoría tepehuanos y huicholes.

 

La plaga de la que habla el alcalde son dos tipos de gusanos que afectaron los cultivos de maíz y frijol, de los 15 mil indígenas que lograron sembrar en el ciclo primavera-verano, y al final por la falta de apoyos para detener el daño a sus parcelas, se quedaron sin nada.

 

“El ganado está muy flaco, los aguajes secos, no hay ni charcos para que tomen agua; vamos a tenerles que llevar agua en pipas”, dice el edil priista, quien para dimensionar la delgadez de los animales apunta que los están pagando a tres pesos el kilo, mientras que en una situación normal, lo pagan mínimo a 16 pesos.

 

Las comunidades más afectadas por el hambre son Santa María Ocotán, San Francisco Teneraca, San Francisco de Ocotán y Taxicaringa, a las que el municipio lleva despensas; “pero no alcanzan, hay mucha gente que necesita comida”.

 

Reyes Flores explica en entrevista a 24 HORAS, que ha venido en más de una ocasión a la Ciudad de México para presentar proyectos y hacer solicitudes a la Secretaría de Desarrollo Social, “pero no resuelven, no nos han dado nada de apoyos para las comunidades indígenas”.

 

Dijo que en esa demarcación colindante con los estados de Zacatecas y Nayarit, hay tres mil niños indígenas con segundo grado de desnutrición, pertenecen a familias, que ante el panorama de falta de comida que será más grave conforme transcurran las semanas, deberán irse en búsqueda de una forma de subsistencia, aunque esto implique dejar inconcluso su año escolar.

 

El alcalde explicó que esos niños viven en comunidades alejadas, en sitios que están a entre ocho y 13 horas de camino, si se toma como referencia la capital del estado de Durango, y ni autoridades estatales, ni federales, apoyan para llevarles que coman.

 

Este hombre tepehuano advirtió que este año el éxodo de familias que migran a Zacatecas, será de por lo menos 30 por ciento más, porque no hay manera de que subsistan en sus localidades.

 

Y aunque al principio no habla de números, termina por estimar que por lo menos mil familias saldrán de El Mezquital hacia esa entidad.

 

 

Inseguridad, otro problema

 

Faustino Flores manifestó su preocupación de que migren por lo peligroso de la ruta quienes se dirijan hacía Zacatecas, pues enfrentarán otro problema: la inseguridad.

 

Explicó que la carretera Durango-Zacatecas, en el tramo Vicente Guerrero-Durango, “están secuestrando gente a cada rato, y si ven familias enteras pasar por ahí, van a s llevárselos”.

 

Reyes Flores lamenta que las autoridades no les hayan dado hasta ahora ningún apoyo, para detener el hambre que ya empezó a generar problemas sociales en esa región habitada por 37 mil indígenas.