La inversión pública disminuyó 7% anual en septiembre pasado pese a que la recaudación fiscal aumentó en más de 1% del PIB y el gobierno registró un déficit de 4% en 2014, afirmó Luis Foncerrada, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

 

“Cuando le preguntamos esto a las autoridades federales, dicen que han pagado la inversión pública, pero que esto no se ha traducido en un ejercicio del presupuesto en estados y municipios. En noviembre, el saldo de las cuentas de cheques de los estados ascendía a 170 mil millones de pesos, lo que quiere decir que hay una gran cantidad de dinero que no se ha ejercido”, dijo Foncerrada en entrevista al término de la presentación de las Perspectivas Económicas de la ONU 2015.

 

Uno de los problemas es que el dinero se queda en las arcas de los estados, y no son invertidas en obras civiles que impulsen la creación de infraestructura, crecimiento y empleo, pese a que el gobierno federal reporta un aumento en el ejercicio, un escenario que se puede agravar en 2015, debido a posibles ajustes en el presupuesto federal por la caída en los ingresos petroleros.

 

Foncerrada explicó que históricamente el gobierno tiende a recortar el gasto público cuando se encuentra en dificultades presupuestarias y además existe una ineficiencia y corrupción en el gasto estatal que dificulta traducir la inversión en obras.

 

“Otro elemento es que los estados y municipios piden cuotas extraoficiales muy altas (moches o mordidas) y los empresarios se rehúsan a pagarlas, lo que retrasa el comienzo de proyectos”, afirmó.

 

Foncerrada explicó que una de las soluciones es tener un plan de infraestructura establecido, con calendarios de obras expecíficas dentro de una estrategia nacional dirigida al crecimiento económico, y que se anuncie con un año de antelación a las empresas participantes las bases de la licitación, así como la necesidad de ajustar el presupuesto y la lista de proyectos varias veces en el año.

 

Megaproyectos improductivos

 

Ante este panorama de baja inversión y los posibles recortes al gasto público por la actual caída en los precios del petróleo, Foncerrada recomendó cancelar proyectos que no son productivos como el tren México-Querétaro, el cual, consideró, no deberían tener la prioridad que se le está dando actualmente.

 

Los proyectos de trenes que ha planteado el gobierno de Enrique Peña Nieto no son obras críticas que impulsen el comercio y detonen una cantidad significativa de empleos, por lo que recomendó replantear estos objetivos y enfocar recursos a proyectos más productivos.

 

“Los trenes de Mérida a Cancún, o el de México-Toluca, no parece que vayan a impulsar el comercio, ni se vaya a generar el empleo que se requiera. Son proyectos de pasajeros, y los trenes rápidos en muy pocas partes del mundo son rentables, como en China por el volumen de personas que transporta, pero en otras partes son subsidiados”, apuntó.

 

Cae 7% anual inversión pública en septiembre

 

170 mil mdp sumaba en noviembre el saldo sin ejercer en estados

 

 

 

 

 

 

 

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