Para cuando estas líneas se publiquen, muy probablemente el doctor José Ángel Córdova Villalobos ya habrá tomado la decisión sobre su futuro político y la hará pública en las próximas horas.

 

Dos reuniones clave tenía este miércoles: una, por la tarde, con el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero; la otra, por la noche, en una de las oficinas del PRI con uno de los miembros del equipo de campaña de Enrique Peña Nieto.

 

La propuesta planteada ya al doctor Córdova por el equipo tricolor es abanderar la coalición PRI-PVEM-Panal en la carrera por la gubernatura de Guanajuato que se decide el próximo 1 de julio.

 

El ex secretario de Salud del gobierno federal -uno de los integrantes del gabinete calderonista mejor calificados por su desempeño- no habría contemplado esa posibilidad hace un año, ni siquiera hace seis meses. Pero lo acontecido durante la contienda interna por la candidatura de Acción Nacional al gobierno de su estado, hizo la diferencia.

 

¿Qué pasó? Algo que puede reducirse a unas pocas palabras, pero de profundo impacto en él: se sintió -y se sabe- traicionado.

 

La historia de lo ocurrido en Guanajuato el domingo pasado abarca dos traiciones a la vez del gobernador Juan Manuel Oliva: una hacia Ernesto Cordero y otra hacia Córdova Villalobos.

 

Pero la razón de ambas es la misma, lleva el nombre del ahora candidato del PAN al gobierno de Guanajuato: Miguel Márquez Márquez, aunque en el fondo se trata del intento del propio Oliva por cubrirse las espaldas ahora que deje el gobierno del estado.

 

Córdova no le garantizaba ello. Márquez sí. Ya lo hizo como contralor del estado cuando la compra de las novecientas y tantas hectáreas para la refinería, y frente a un enorme desfalco que se halló en el Instituto de Seguridad Social en la compra de medicamentos.

 

Oliva, hombre ligado a los pragmáticos del Yunque, jugó así su propio juego. Engañó a Cordero desde un inicio, cuando le presentó una fila de urnas dizque repletas de 40 mil firmas. Desde entonces circuló la versión de que las urnas estaban rellenas de papeles en blanco.

 

Y por lo que toca al doctor Córdova, simplemente lo negoció. Oliva ofreció a la gente de Josefina Vázquez Mota su apoyo -y con ello el de la estructura del gobierno- a cambio de lograr el triunfo de la candidatura interna panista de su propio “delfín-guardaespaldas”: Márquez Márquez.

 

Perder a la buena, comentan cercanos a Córdova, habría sido bien digerido por el doctor. Pero así, a la mala y de manera tan sucia, no.

 

Es por ello que a estas horas evalúa considerar la propuesta del PRI y contender de nueva cuenta, ahora sí con todas las de la ley, contra el propio Márquez por la gubernatura de Guanajuato.

 

Su decisión la conoceremos en las próximas horas.

 

GEMAS: Las caras largas van en aumento. Ayer, una de ellas, era la de la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García, quien finalmente fue borrada de la lista de aspirantes del PRD al Senado. Y otro tanto le ocurrió a Hortensia Aragón.

 

Y a quien también le dieron cuello en las listas para candidatos a diputados del PAN fue nada menos que a Alejandra Sota.

 

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