La falta de adiestramiento e inteligencia policial en el retiro de manifestantes de la autopista Puebla-Atlixco del pasado 9 de julio, fue la consecuencia de que la protesta se tornara violenta, causando lesiones a pobladores y policías, entre ellos, a un menor de 13 años quien a causa de las lesiones falleció el sábado pasado.

 

“El problema es que no podemos poner en igualdad de circunstancias a la ciudadanía con la autoridad, y poner en medio una ley o una defensa legítima cuando no se había identificado plenamente hacia dónde va el uso excesivo de la fuerza , de qué grupo o qué bando”, dijo Bernardo Gómez del Campo Díaz, maestro en Ciencias Penales y Criminalística.

 

En entrevista con 24 HORAS, el también consultor y presidente de la Asociación Civil Misiones Regionales de Seguridad señaló que los hechos violentos donde el menor habría resultado herido se derivan a que los recursos y protocolos con los que se cuentan para “contener y disuadir” una manifestación violenta no se llevan a cabo debido a fallas en la operación de las fuerzas policiales.

 

“Primero hay que conocer el origen de la marcha y contenerlas a través de diálogo o negociación. Se necesita adiestrar un cuerpo profesional de granaderos en técnicas de contención y dispersión, y sacudirnos la idea de que utilizar tanquetas de aguas, o dispositivos aturdidores son malos, porque son necesarios cuando una manifestante violento tiene un arma, o un petardo que daña a policías y ciudadanos”, sostuvo.

 

Aunque la controversia generada por el hecho de si efectivamente se utilizaron balas de goma, como acusan los pobladores de San Bernandino Chalchihuapan, o no, como ha refutado la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Gómez del Campo reiteró que debieron agotarse otros mecanismos que no implican el uso de armas de fuerza letal.

 

“Un petardo no le hace daño a una tanqueta pero sí mata a policías, y el agua como mecanismo para dispersar multitudes no ha matado a nadie. Debe haber un acto de autoridad, porque ya es costumbre que ahora en las marchas y manifestaciones la policía tiene que organizarlas, contenerlas y en algunos casos reprimirlas, cuando tendríamos que buscar las razones de la movilización y no llegar a un nivel de violencia”.