Discusión de las 40 horas no está prevista: Morena
Foto: Cuartoscuro / Archivo Advirtieron que las prolongadas jornadas de actividades de las jefas de familia puedan tener un impacto negativo en el bienestar físico y mental de las mujeres  

A un año de la megamarcha por el Día de la Mujer y del paro nacional de mujeres, las condiciones laborales y familiares de las féminas, no han mejorado, por el contrario se han agravado por la crisis sanitaria de Covid-19.

El trabajo a distancia ha favorecido más a los hombres, mientras que a las mujeres se le ha sumado la doble carga de trabajo de proveer económicamente su casa y absorber las tareas en el hogar, la responsabilidad de estar al cuidado de los enfermos y la educación de los hijos, de acuerdo con expertos.

Un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), a enero de 2021, revela que las mujeres representan solo el 38% de la fuerza laboral y que sólo 20 de cada 100 mujeres regresaron a trabajar o mejoraron sus condiciones de empleo.

Además, las mujeres destinan 2.5 veces más horas al hogar que los hombres, de ahí que, académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reconocieran que son las amas de casa las que se han visto más afectadas con la pandemia.

Teresa se ha enfrentado al doble reto de ser trabajadora, madre soltera y, ahora también maestra de su hijo de siete años de edad, quien acaba de ingresar a la educación primaria.

“Creo que me tocó jugarle de maestra en la etapa más difícil de su desarrollo, pues se supone que en la escuela le enseñarían las bases del resto de su educación y yo le enseño como creo que debería ser, la verdad, no sé si lo estoy haciendo bien”, expresó a 24 HORAS.

La joven, además de intentar ser maestra, también se dedica a la venta de postres por pedido. Ella comparte que la pandemia ha afectado sus tiempos y en ocasiones se ve presionada entre atender a su hijo y cumplir con el trabajo.

Al respecto, Edith Ortiz Romero, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, dijo que las jefas de familia han tenido que idear estrategias para cumplir en el trabajo y en el hogar, “han optado por cambiar sus horarios laborales, trabajar muy temprano o muy tarde, en horas en las que los demás integrantes de la familia no requieran su atención”.

En tanto, Ana Celia Chapa Romero, de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que, además de las extensas jornadas de trabajo –que reducen las horas de sueño y tiempo de ocio– y los reclamos de los hijos, las jefas de familia también experimentan preocupación por las compras o deudas del hogar, lo que podrían tener implicaciones de estrés, depresión y niveles de malestar psicológico.

Las académicas advirtieron que las prolongadas jornadas de actividades de las jefas de familia puedan tener un impacto negativo en el bienestar físico y mental de las mujeres.

Las académicas advirtieron que las prolongadas jornadas de actividades de las jefas de familia puedan tener un impacto negativo en el bienestar físico y mental de las mujeres.

 

AR