Cadaqués, un pequeño poblado de España fue el lugar elegido por Salvador Dalí par ahacer una sesión de fotos para la revista Playboy.

 


En 1973, a sus 69 años el amor y el dinero para Dalí eran inagotables. “El significado de mi trabajo es la motivación del más puro dinero. Lo que hice para Playboy fue muy bueno y el pago estuvo a la altura de la ocasión”.

 


Dalí trabajó con el famoso fotógrafo de Playboy Pompeo Posar, y juntos retrataron un huevo gigante, una serpiente gigante, algunos collages que mezclaban una botella de Coca-Cola con arquitectura renacentista y, por supuesto, las conejitas desnudas o semidesnudas jugando en el Sol.

 

Se mezclan aquí la grandilocuencia de Dalí, el surrealismo más barroco en sus collages y el hedonismo en su versión americana y en su versión europea.

 

 

 

aarl