WASHINGTON. El nadador estadunidense Ryan Lochte, uno de los que supuestamente fue asaltado en Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos, alteró algunos detalles de su versión de los hechos y sembró así más dudas sobre el polémico caso que mantiene a tres de sus compañeros retenidos en Brasil.

 

En una entrevista anoche con NBC desde Estados Unidos, Lochte reveló una historia un tanto diferente a la que denunciaron el pasado domingo el 12 veces medallista olímpico y los otros nadadores, Gunnar Bentz, Jack Conger y Jimmy Feigen.

 

El deportista de 32 años dijo ahora que el asalto no se habría producido mientras circulaban la madrugada del domingo con un taxi de regreso a la Villa Olímpica de Río, como habían contado inicialmente, sino en una gasolinera.

 

“Fueron a los baños de la gasolinera. Volvieron al taxi y le pidieron al conductor que continuara, pero él no se movió”, explicó el periodista de NBC Matt Lauer, quien mantuvo la conversación con Lochte.

 

“Fue entonces cuando dos hombres los abordaron con pistolas y distintivos” de la Policía, añadió.

 

En un principio, los cuatro nadadores explicaron que hombres armados que se hicieron pasar por policías habían obligado al taxi en el que regresaban de una fiesta a las cuatro de la mañana a detenerse.

 

La otra inconsistencia revelada por NBC respecto a la historia original contada por los deportistas sería que a Lochte no lo habrían encañonado con una pistola en la cabeza, sino que simplemente le apuntaron.

 

Estos cambios en el relato de Lochte llegan en un momento complicado para sus compañeros Gunnar Bentz y Jack Conger, a los que este martes las autoridades brasileñas impidieron abordar un vuelo en el aeropuerto de Río de Janeiro cuando se disponían a regresar a Estados Unidos y les retiraron los pasaportes.

 

James Feigen, por su parte, tampoco puede salir de Brasil, mientras que Lochte está ya en Estados Unidos.

 

Las lagunas ya conocidas en la versión de los deportistas junto al video que recoge su llegada a las instalaciones de la Villa Olímpica horas después del supuesto asalto, tranquilos y con sus efectos personales, llevaron a la Policía a abrir una investigación sobre la veracidad de sus declaraciones.

 

Una juez local ordenó entonces la retirada de los pasaportes de los cuatro nadadores, pero Lochte ya había salido del país.

 

El Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC, en inglés) confirmó en un comunicado que Bentz y Conger fueron detenidos antes de subirse al vuelo y posteriormente puestos en libertad.

 

“Fueron liberados por las autoridades locales bajo el acuerdo de que seguirán conversando sobre el incidente este jueves”, explicó el portavoz del USOC, Patrick Sandusky.