En los últimos días, las relaciones entre México y Ecuador han sido puestas a prueba como nunca antes. La reciente incursión policial en la embajada de nuestro país en Quito, donde se encontraba refugiado el exvicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, desencadenó una serie de eventos que llevaron al rompimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

En este momento crucial es imperativo reflexionar sobre la importancia de apoyar totalmente la decisión tomada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la cual responde a su convicción de defender la soberanía nacional, como jefe del Estado mexicano.

Las imágenes de los policías ecuatorianos trepando las paredes de la sede diplomática mexicana dieron la vuelta al mundo. En respuesta a este acto sin precedente, el presidente López Obrador anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Ecuador, enfatizando en la necesidad de salvaguardar los principios fundamentales de la diplomacia y el derecho internacional.

Tal decisión no fue un capricho, sino que con ella se busca, por una parte, proteger los intereses de México y, por otra, enviar un claro mensaje respecto a la relevancia de respetar la soberanía de las naciones, así como los principios establecidos en la Convención de Viena y la Convención de Caracas de 1954. Nuestro país no puede permitir que se vulneren sus derechos ni los de sus ciudadanas y ciudadanos en el ámbito internacional.

México y Ecuador tienen vínculos que trascienden las fronteras geográficas. Más allá de las disputas diplomáticas, ambos países forman parte de una misma región latinoamericana y comparten un destino común. Además, al margen de las diferencias, los pueblos de México y Ecuador son hermanos. La historia, la cultura y los lazos económicos que nos unen son más fuertes que cualquier desavenencia diplomática.

Por ello, esta crisis podría ser incluso una oportunidad para fortalecer los nexos de fraternidad y solidaridad entre las dos naciones, y para reafirmar el compromiso con la construcción de una región unida y próspera.

Entre tanto, es crucial brindar un apoyo total al presidente López Obrador, y respaldar su decisión de romper relaciones diplomáticas con Ecuador y de acudir a la Corte Internacional, abogando en todo momento por una solución pacífica al conflicto. Solo a través de la unidad y la solidaridad podremos enfrentar los desafíos que se presentan en el ámbito internacional y avanzar hacia un futuro de paz y prosperidad para México y toda América Latina.

 

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