Las prioridades estratégicas de Estados Unidos siempre han sido muy claras: poco importan las realidades que no le son benéficas, pero dedica buena parte de su tiempo y esfuerzo a definir los mecanismos de espionaje, inteligencia y seguridad nacional.

La semana pasada, la Casa Blanca dio a conocer la Estrategia Nacional de Inteligencia 2023, y reveló una reorganización a fondo de liderazgo en esa especialidad, sobre todo en tiempos en que las guerras ya no son convencionales sino de espionaje e intervenciones clandestinas.

La directora de inteligencia nacional, Avril D. Haines, exdirectora de la CIA y exconsejera de seguridad nacional, definió los objetivos para los próximos cuatro años, de los cuales, año y medio sólo corresponde al tiempo del presidente Biden y el resto a su sucesor, que podrían ser el reelecto Biden, otro demócrata o algún republicano.

La estrategia de inteligencia es la que suele ganar las guerras, porque se basa en el espionaje del adversario y en la manipulación de instrumentos nada democráticos para controlar a los enemigos y hasta los aliados.

En términos sencillos, la inteligencia es la capacidad de recopilar información no convencional y casi siempre producto del espionaje y procesar los datos en función del objetivo de dominación imperial de la Casa Blanca, ahora utilizando los mecanismos de acopio de información como big data y del espionaje más intenso que tiene a todos los estadounidenses y muchos en el extranjero espiados por el gobierno americano a través de la cibernética celular.

La agenda de inteligencia se va a mover en los próximos años en torno a la disputa mundial por la hegemonía entre Estados Unidos y sus aliados subordinados y los adversarios muy bien identificados: Rusia, China, países musulmanes radicales árabes, África en ebullición, América Latina fuera de control, Asia y Europa.

En pocas palabras, habrá más, mucho más, espionaje estadounidense.

Zona Zero

  • Una información no fue totalmente absorbida en los medios de comunicación, pero significó un mensaje muy grave para la inestabilidad mundial: en la zona del mar de Japón se realizaron ejercicios militares conjuntos nada menos que de China y Rusia, justo en los momentos en que Estados Unidos suponía ya un acuerdo con China para separarlo de los planes geopolíticos de Putin. Pero Rusia y China están aliados contra EU.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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