Amanda Knox, estudiante de la Universidad de Peruggia, acusada de asesinar a una compañera, tuvo una epifanía cuando estuvo en la cárcel
Foto: Archivo / Amanda Knox estuvo casi 4 años en una cárcel  

¿Qué es una epifanía?
Es una manifestación, una revelación tan fuerte que te marca en tu vida.
Amanda Knox, estudiante norteamericana de la Universidad de Peruggia, acusada de asesinar a una compañera de piso, Meredith Kercher, tuvo una epifanía cuando estuvo en la cárcel.

“Después de que me declararan culpable de asesinato y me sentenciaran a 26 años de prisión, cuando la tierra se desplomó debajo de mí y la vergüenza global cayó sobre mí, tuve mi primera epifanía”, contó Amanda Knox en su cuenta de tuiter en un hilo que se ha convertido en viral.

Amanda Knox estuvo casi 4 años en una cárcel hasta que tras uno los juicios más mediáticos de los últimos años.

“Mi epifanía fue esta: no estaba, como había supuesto durante mis primeros dos años de juicio y encarcelamiento, esperando recuperar mi vida. No era una turista perdida esperando volver a casa. Yo era una prisionera, y la prisión era mi hogar.
“Fui encarcelada por un crimen que no cometí. Estaría encerrada durante los mejores años de mi vida y privada de oportunidades que muchos de nosotros damos por sentadas: enamorarse, tener hijos, seguir una carrera.

“Sin embargo, el sentimiento de claridad fue darme cuenta de que, por pequeña, cruel, triste e injusta que fuera esta vida, era mi vida. En mi estaba darle sentido para vivir lo mejor que pueda. No hubo más espera. Sólo había ahora”.

“Me imaginé todos esos futuros con vívidos detalles para que ya no se sintieran como sombras que se deslizaban sobre mí desde el reino de las pesadillas inconscientes. Y eso me permitió ver mi vida real por lo que era, y preguntarme: ¿Cómo hago para que esa vida valga la pena?”.

Hoy Amanda Knox tiene 35 años de edad. Tiene un hija y está casada con el novelista y poeta Christopher Robinson, de 39, con quien producen el podcast Labyrinths.

“En muchos sentidos, aunque ahora soy libre, reivindicada legalmente, una mujer con una carrera en las artes (como siempre soñé), una defensora de la justicia (que nunca soñé), una esposa con un esposo amoroso, una madre con un niño feliz… Todavía estoy caminando por la cuerda floja.

“El abismo nunca se va. Siempre está ahí. Y cualquiera que lo haya mirado, como yo, conoce el extraño consuelo de llevarlo contigo”.
de los últimos años se le absolviera de los cargos por homicidio en su contra.

En Netflix está un documental donde ella da su versión de los hechos.

GG