José Ureña
 

Meses, semanas y días pasan sin la gran noticia.

Hace tiempo el anuncio de la conformación de la alianza azul, amarilla y tricolor en el Estado de México acabó con especulaciones del fracaso de la alianza.

Pero a estas alturas no ha llegado el anuncio con el cual se selle la unidad priísta y la aspirante Ana Lilia Herrera se sume a Alejandra del Moral.

Esa anexión de verbo y fondo es condición para aspirar a la victoria.

Porque el Gobierno federal se ha volcado en apoyos a Delfina Gómez, un personaje con desprestigio por sus diezmos como alcaldesa de Texcoco pero sin personalidad ni arraigo.

Ayer se vio ese respaldo cuando fue invitada por López Obrador para caminar a su lado por Paseo de la Reforma, en la marcha convocada por él mismo para vanagloria propia.

Se menospreciaron las acusaciones del TEPJF por aquellas deducciones a empleados municipales para respaldar a López Obrador y su movimiento, y ahora está el empeño de hacerla gobernadora.

¿Y qué sucede mientras enfrente?

TAL VEZ EN DICIEMBRE

Oficialmente las negociaciones siguen.

Aquí hemos dado información, pero seguramente no hay conformidad de Ana Lilia Herrera, porque varias veces se ha pospuesto y ya se les fue noviembre.

Este atraso condiciona voluntades y sumas.

Lo sabe el panista Enrique Vargas, uno de los interesados en terminar con este impasse a fin de no esperar a último momento, cuando tal vez ya no se conquisten voluntades.

Al menos debieran resolver el distanciamiento evidente entre el coordinador de la fracción priísta en el Congreso local, Guillermo Zamacona, y Mariano González Aguirre.

Más aún, los aliancistas no aprovechan siquiera la resistencia de Higinio Martínez, jefe del cacicazgo texcocano, a sumar a sus operadores a favor de Delfina Gómez y de su otrora leal Horacio Duarte.

En beneficio de panistas, priistas y perredistas deberían ser también la neutralidad de Maurilio Hernández, él sí afín a Higinio Martínez y operador morenista en el Congreso mexiquense.

Pero ni eso.

Con este ambiente se irán hasta diciembre.

PROCESO A VILLANUEVA

1.- El viernes llamamos la atención sobre el proceso en curso a Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo.

Corre el riesgo de ser regresado al reclusorio a purgar su pena pese a sus enfermedades, su vejez y su mala condición física.

El exmandatario Carlos Joaquín le dio prisión domiciliaria y ahora, señalamos, depende de la buena disposición de la gobernadora Mara Lezama.

El fin de semana el propio Villanueva confirmó a la agencia Quadratín el trámite en curso de un amparo ante la justicia federal.

En cuanto a Lezama, tiene razón: todavía no analiza el caso y nada tiene contra su antecesor, porque cuando comenzó la persecución con Ernesto Zedillo, ella era prácticamente una niña y por lo tanto ajena a los pleitos del poder.

Y 2.- Alejandro Moreno, Alito, ya disipó todos los rumores: el PRI no votará contra ninguna acción atentatoria de la democracia, del INE y del Tribunal Electoral.

Esto debe resolver grillas entre senadores y diputados, quienes usaban el caso para vituperar al dirigente y preparar nuevas campañas y acusaciones.

La lucha por derribarlo.

LEG

José Ureña

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