Si la inseguridad no baja y la militarización aumenta, pues ahí está el Grupo Firme al rescate del ánimo de 280 mil almas para que sientan que sí hay resultados de Gobierno.

Y si la economía está camino a la recesión, y no hay plan que funcione para bajar la inflación, pues ahí tienen la cancelación del Horario de Verano para que vean que la 4T cuida la salud de los mexicanos.

México no está tan al norte como para que sean muy evidentes los cambios de estación y de luminosidad en las cuatro estaciones, pero tampoco estamos tan al ecuador como para que sea un hecho intrascendente.

La aplicación del horario de verano sí tiene beneficios económicos, como el ahorro de energía eléctrica que por supuesto no se nota en los recibos por los incrementos en las tarifas que receta la Comisión Federal de Electricidad.

Otro beneficio económico innegable es la coordinación de horarios con los Estados Unidos, Canadá y Europa. Mantiene los relojes relativamente coordinados todo el año y facilita las operaciones comerciales, turísticas y culturales.

Tiene beneficios sociales porque claramente alarga las horas de luminosidad en las tardes de casi toda la primavera, el verano completo y un mes de otoño. Podemos andar en junio en la calle, o en el parque, con luz de día después de las 8 de la noche.

Somos una sociedad que concentra más sus actividades hacia la tarde que hacia las primeras horas de la mañana, como lo sería por ejemplo una comunidad agrícola. Por lo tanto, conviene más la luminosidad solar hacia los horarios vespertinos.

Los argumentos de daño a la salud tienen más carga ideológica que científica, porque si fuera tan dañino cambiar de horario no habría pilotos o sobrecargos sanos sobre la tierra. O nadie podría viajar entre continentes sin morir en el intento.

Pero, claro, para ese populismo qué puede haber más reprochable y fifí que viajar, coordinar mercados comerciales o financieros, o tener certeza de los horarios de la Champions o la NFL. Ahí hay combustible puro para el discurso de lucha de clases tan usado en estos tiempos.

Así que, si ya decidieron hacer del cambio de horario un triunfo de Gobierno, cuando realmente se trata de una vendetta personal de López Obrador en contra de los gobiernos panistas, al menos deberían optar por el mal menor.

El populismo podría hacer un daño menor con su jugada electorera si en lugar de cancelar el Horario de Verano cancelara el que ya conocemos como el Horario de Invierno.

En términos muy prácticos, no tener un anochecer a las 5.45pm en los días de Navidad, sino tener un horario que nos permita tener luz del sol hasta cerca de las siete de la noche en esos días. Este argumento lo pueden vender muy bien entre sus clientes electorales y pueden jurar que hicieron justicia social en contra de las decisiones neoliberales del pasado, bla, bla, bla.

Si políticamente resulta inevitable salvar el Horario de Verano, porque ya lo dictó López Obrador, al menos deberían hacer un cambio positivo y rescatar el mejor horario que conocemos que es el que hoy está vigente.

 

 

      @campossuarez