El Inegi informó que la inflación se ubicó en 7.8 por ciento en noviembre.
Foto: Cuartoscuro / archivo / La inflación sigue presionada por los precios de los alimentos y no da señales de tregua en el corto plazo  

La inflación sigue presionada por los precios de los alimentos y no da señales de tregua en el corto plazo, por lo que amenaza con cerrar el año en niveles mayores a los previstos por analistas.

El indicador en la primera quincena de septiembre llegó a 8.76% a tasa anual, por encima de las proyecciones del consenso, que esperaba 8.72%. Además es la tasa más alta desde la segunda quincena de diciembre de 2000.

TE PUEDE INTERESAR: Alcanza inflación 8.76% durante primera quincena de septiembre

En tanto, la inflación subyacente, que no considera los bienes y productos cuyos precios son más volátiles, como los agropecuarios o los energéticos, avanzó a 8.27% anual, la tasa más alta desde la primera quincena de septiembre de 2000. La subyacente ayuda a determinar la trayectorial de la inflación general en el mediano y largo plazo, por lo que recibe especial atención por parte Banxico, encargado de controlar la inflación, para sus decisiones de política monetaria.

Infografía: Juan Ángel Espinosa

Banco Base resaltó en un reporte que las presiones inflacionarias se concentraron en los precios de productos alimenticios. Tan solo el rubro de alimentos bebidas y tabaco dentro de la inflación subyacente, sumado a los componentes de frutas y verduras, y productos pecuarios, que pertenecen a la inflación no subyacente, explicaron el 53.2% de la inflación general en la quincena de referencia.

En términos más generales, la inflación general estuvo explicada en 80.1% por la inflación subyacente, y al interior de este componente, las presiones se concentraron en los precios de las mercancías alimenticias procesadas, bebidas y tabaco, que se ubicaron en 13.27% anual, la tasa más alta desde la segunda quincena de diciembre de 1999. Las mercancías alimenticias con más incremento en la quincena fueron el alimento para bebé con 2.87%, queso manchego o chihuahua con 2.02% y pasta para sopa con 1.72%.

A tasa anual, los genéricos dentro de la subyacente con mayores alzas siguen siendo harinas de trigo con 39.20%, pan blanco con 30.29%, aceites y grasas vegetales con 26.73%, pasteles y pan dulce empaquetado con 25.85% y tortillas de harina con 23.79%. Entre los servicios, los mayores aumentos están relacionados a la reactivación del sector turismo y mayores costos de energía, por lo que las tarifas de transporte aéreo muestran un alza de 20.91%, servicios turísticos, 19.09%, loncherías, fondas y taquerías, 11.97%, y hoteles, 11.75%.

En tanto, la inflación no subyacente, que sí incluye bienes y productos cuyos precios son volátiles, se moderó a 10.22% a tasa anual, luego de que en la segunda quincena de agosto la tasa fuera de 10.70%. Este componente fue impulsado por los precios de productos agropecuarios, entre los que destacaron la cebolla con 87.26%, la papa y otros tubérculos con 80.85%, el tomate verde con 54.92%, la naranja con 47.52%, la sandía con 42.70%, el durazno con 19.66% y los plátanos con 18.10%. Entre los pecuarios, el huevo con 35.67%, el pescado con 14.51%, el pollo con 13.60% y la carne de res con 13.27%.

“El dato de hoy es una mala noticia para la coyuntura inflacionaria, pues dado que esperamos un comportamiento similar en la segunda quincena, es poco probable que hayamos alcanzado el pico del ciclo como se ha observado en Estados Unidos y otras economías avanzadas”, señaló en un análisis Marcos Daniel Arias Novelo, del grupo financiero Monex.

Dijo que el componente subyacente se ha visto presionado por factores externos que todavía siguen activos y amenazan para que continúe su trayectoria alcista, como la tensión geopolítica en Europa del Este.

Por otro lado, Banorte apuntó que aunque recientemente adelantaban que el punto máximo de la inflación general podría alcanzarse en septiembre, todavía no ha observado una tendencia a la baja.

“Ya ni hambre da”

El señor Gustavo, habitante del Estado de México, y quien labora como albañil para llevar a su hogar el sustento para su familia de cuatro integrantes, se queja del aumento en el precio de “prácticamente todo”, lo que lo ha privado de momentos de recreación con sus seres queridos.

“De ver los precios, ya ni hambre nos da porque ni nos alcanzan los salarios que nos pagan”, expresó. Con información de Francisco Rivera

LEG