Yo no sé a quién pretende engañar la izquierda iluminada y populista que recorre el mundo, especialmente al continente latinoamericano. La constitución que el presidente chileno Boric quería que saliera adelante y que ha fracasado, es una aberración. Pero voy por partes.

Para empezar, a los medios de comunicación de todo el mundo se les ha llenado la boca de que había que cambiar la actual Constitución de, dicen que es la de Pinochet de 1980. Eso es cierto pero con muchas aristas. Es verdad que aquel tirano creó una Constitución. Sin embargo, fue un socialista, Ricardo Lagos, el que modificó las dos terceras partes de aquella Carta Magna en 2005. El Congreso y el Senado de Chile aprobaron todas aquellas modificaciones por dos terceras partes, es decir por una amplia mayoría. La Carta Magna chilena es actual, con importantes incursiones en los derechos sociales.

El Foro de Sao Paulo y el de Puebla quieren ganar la batalla de las ideologías y buscan regar de populismo a medio mundo. por eso esta Constitución que no ha llegado a nacer.

Se trata de una Carta Magna con demasiadas contradicciones que le hacen remar a contracorriente. Quiere, por ejemplo, la plurinacionalidad. Eso, en un país como Chile que es tan patriota como México es una contradicción en sí misma. Es muy importante el reconocimiento de los pueblos indígenas. Ahí estoy completamente de acuerdo. Otra cosa muy distinta es que las once comunidades indígenas, que representan el diez por ciento de la población chilena puedan convertirse en naciones para desintegrar así a Chile como nación.

Pero después de haber leído parte de esta Constitución y de diferentes informes, veo por ejemplo que la Sanidad y la Educación tendrían que ser totalmente públicas y acabarían con la Sanidad y la Educación privadas. Con respecto al aborto sería libre hasta el final, sin límites de plazos. Tampoco hay mucha vía libre para la propiedad privada.

Además, esta Constitución que no ha nacido, iba a debilitar a la propia democracia. Pretendía suprimir el Senado para dejarlo como una cámara territorial con pocas atribuciones. Si algo tiene la Cámara Alta es que mejora las leyes que van a salir. Con la desaparición del Senado también desaparecería la mejora de las leyes

El poder judicial desaparecería para llamarse sistema judicial. En ese sistema judicial habría dos derechos, uno a los indígenas y otro al resto de los ciudadanos. Es sencillamente absurdo y reprobable. Se trata de un gallo sin cabeza, de un sinsentido más allá del que se busca para perpetuarse en el poder que, ese sí se adquiere democráticamente.

 

  @pelaez_alberto