Adrian Trejo

Los pleitos internos en Morena, por interesantes que resulten, no deben distraer a la opinión pública de los temas que realmente importan al país: una recesión económica en puerta y una violencia imparable.

Ayer las corcholatas de Morena exhibieron públicamente sus diferencias, en una concentración a la que solo faltó Marcelo Ebrard.

La expectativa se centró en la participación de Ricardo Monreal, quien no había sido invitado a participar en la concentración que Morena realizó en el Estado de México, hace dos semanas.

Como se esperaba, Monreal criticó las reglas -si es que existen- que rigen la selección del candidato de Morena a la presidencia.

Pidió abandonar la intolerancia, la exclusión, el dogmatismo y el sectarismo.

“No traicionar al pueblo significa no ser rehén de pequeños grupos, hay que obedecer al pueblo, no a facciones», afirmó.

Monreal pidió piso parejo y “reglas equitativas’’.

Como era de esperarse también, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, defendió las reglas y al presidente López Obrador, quien es quien las dicta.

Lo mismo hizo Claudia Sheinbaum, pero en un discurso descolorido y falto de emoción.

Hasta ahí la anécdota, que no puede sobreponerse a la desgracia cotidiana.

El Gobierno no ha informado sobre un plan para enfrentar la recesión que está a la puerta.

El crecimiento económico en mayo será raquítico mientras que la inflación está por arriba de 7.5%, la más alta en 20 años.

La violencia no cesa; el asesinato de dos sacerdotes la semana pasada en el municipio de Urique, en Chihuahua, despertó del letargo a la jerarquía católica que ya no se guardó ningún adjetivo para describir el clima de inseguridad que azota al país.

“Paren este río de sangre’’, dijo la iglesia durante el sepelio de ambos ministros religiosos.
El reclamo, sin embargo, es generalizado.

Aumenta el robo a transeúntes, la extorsión está imparable, las masacres son cotidianas, no cesa el robo en transporte público, esos son los problemas que deben ocupar la conferencia mañanera, no los dichos de las corcholatas o los memes del personaje de la semana.

La anécdota no debe distraernos como sociedad.

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El fin de semana pasado, el exgobernador de Hidalgo y exsecretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, sugirió a los dirigentes del PAN y el PRD, no hacer ningún convenio con Alejandro Moreno “Alito’’.

Dijo que no era prudente porque “no les va a cumplir’’.

Jesús Zambrano, del PRD, respondió que no se meterían en la vida interna del partido y aunque el PAN no hizo pública su posición, va en el mismo sentido.

Osorio ha sido uno de los más críticos de la gestión de Moreno, pero él tampoco puede presumir grandes resultados electorales.

En 2018, en la campaña presidencial, fue nombrado coordinador de las campañas de los candidatos a senadores; sólo ganó uno, Jorge Carlos Ramírez Marín, a quien correspondía, solo por ese hecho, ser el coordinador del grupo.

En la misma posición en contra de Moreno se ha manifestado la también senadora Claudia Ruiz Massieu, que en la elección de 2018 fungía como secretaria general.

El PRI obtuvo 16.4% de la votación nacional; solo ganaron un senador, 9 diputados federales (de 300 posibles) y perdieron la presidencia.

En 2019, como presidenta del tricolor, solicitó préstamos por 1,145 millones de pesos que aún se siguen pagando además de heredar una multa de 120 millones de pesos impuesta por el INE por omisiones en los reportes de fiscalización.

Bien harían en reconocer la parte de responsabilidad que les corresponde en el desastre.

LEG