BRASIL
Foto: AFP / La combinación de lluvias agravadas por el cambio climático y personas viviendo en zonas vulnerables resulta en tragedia  

Más de 100 vidas ha cobrado la última ronda de lluvias torrenciales en Brasil, esta vez en la región noreste. Aunque los deslaves y derrumbes ocurren a causa de las precipitaciones, expertos en desastres naturales del país apuntan que no todo es culpa del cambio climático, pues otro gran factor en juego es la falta de regulación para la construcción de viviendas en terreno inadecuado.

Este último desastre dejó a 6 mil personas sin hogar y, en tres días de labores de rescate, el número de víctimas mortales ha llegado a los 106, y ocho desaparecidos. Pero la cifra aumenta con los días.

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Las lluvias comenzaron a mediados de la semana pasada. Para la mañana del sábado el volumen de agua ya había alcanzado 70% de lo esperado para todo el mes de mayo en algunos puntos de la capital.

Ante la crisis de deslaves, que ahora es cosa de cada mes en el país sudamericano, el experto en desastres naturales, José Marengo, coordinador de investigación del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales de Brasil (Cemaden), advierte que deben adoptarse políticas de evacuación inmediatas en las zonas de riesgo, antes de que la tragedia se siga repitiendo.

Sobre las causas y los responsables del fenómeno de los derrumbes hay quienes se aventuran a señalar el cambio climático como el problema de fondo, pues en efecto puede ser el responsable del aumento de lluvias que están siendo detectadas no solo en Brasil, sino en todo el mundo, según explica Marengo.

Sin embargo, en el caso de Brasil, el aumento de lluvias está en sinergia con otro gran problema en el territorio: la pobreza. Sin recursos para conseguir materiales ni terrenos adecuados para la construcción de viviendas, los brasileños se aventuran a edificar sus hogares en donde les sea posible. A veces en una ladera.

“El cambio climático podría ser responsable por el aumento de lluvias extremas (…) Pero no puede ser culpado de que gobiernos permitan construir en áreas de riesgo o de que la población pobre no tenga adónde ir y deba construir y vivir en áreas vulnerables”, considera el coordinador del Cemaden, centro que calcula que en Brasil son unos 9.5 millones de personas las que viven en áreas de riesgo por deslizamiento o inundación.

CON INFORMACIÓN DE AFP

FRASE

“Un error común es decir que la lluvia mató a las personas, pero la lluvia no mata, es la combinación con personas vulnerables viviendo en áreas de riesgo”

José Marengo
Coordinador de investigación del Cemaden

SALDO

6, 000
personas quedaron sin hogar a causa de los deslaves

LEG