El gobierno mexicano tiene cien mil maneras de ayudar a Cuba, sin necesidad de poner en riesgo la salud de los niños mexicanos ni de fingir sobre el “déficit’’ de médicos en el país.

Pretender vacunar a los menores de edad con la vacuna cubana contra el Covid, sin que se haya documentado la tercera fase de las pruebas, sin haber sido autorizada por la Organización Mundial de la Salud, sin información sobre efectos secundarios, es hasta criminal.

¿Cómo puede el gobierno mexicano afirmar que la vacuna es segura si no hay un solo estudio que lo avale?

¿Usted, amigo lector, arriesgaría a sus hijos menores a recibir esa vacuna solo porque es una forma de solidarizarse con un país en desgracia?

Hace días circuló una información que no ha sido confirmada pero tampoco desmentida, sobre la presunta caducidad de más de 15 millones de vacunas contra el Covid, de distintos laboratorios.

Si así fuera, es un delito que debe investigarse y castigarse pues por meses el Gobierno escatimó las vacunas para adolescentes cuando había en bodegas millones de éstas.

Como sea, vacunar a menores de dos años en adelante con la vacuna “Abdalá’’ no es ni una ayuda para los mexicanos ni una buena idea para posicionar la marca cubana.

Respecto a los 500 médicos que dijo López Obrador, contratará México para cubrir el déficit actual, se trata de una mentira que fácilmente se puede contrastar.

Primero, hay miles de médicos que fueron contratados durante la pandemia con la promesa de basificarlos en el IMSS, el ISSSTE o cualquier institución de salud pública federal o estatal y que fueron despedidos.

Esos médicos fácilmente pueden cubrir el déficit, si es que lo hay, del que habló el Presidente.
De hecho, el país tiene una producción de médicos, por decirlo de alguna manera, que sobrepasa la oferta de empleo.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, en el 2010 había 90,000 estudiantes de medicina en todas las universidades del país; el número subió a 133,000 en junio de 2018.
Para este año, el número de estudiantes de medicina se estima en 178,996 en todas las universidades públicas y privadas del país.

Nada más de la UNAM, en el año 2020 egresaron 2,224 médicos cirujanos.
¿Esas cifras no alcanzan para cubrir un “déficit’’ de 500 médicos?

Al final, la compra de vacuna cubana y la contratación de 500 médicos de la isla no ayudan al pueblo, sino al régimen castrista.

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El aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México se está muriendo de negligencia.

No solo son los riesgos por un pésimo rediseño del espacio aéreo, sino son las instalaciones de ambas terminales a las que no se les ha dado mantenimiento en años.

Las salas de llegada internacional para cruzar Migración son insufribles; ni siquiera aire acondicionado tienen -o conectan- y permiten que la gente que llega al país se amontone sin ninguna medida sanitaria.

Los baños están del asco y los servicios de tierra son tan malos, que hasta parece que lo hacen a propósito para desincentivar su uso.

¿Qué hace el director del aeropuerto, Carlos Alfonso Morán Moguel para resolver esos problemas?

Ahora que el Gobierno decidió, en la reunión que tuvieron ayer en la Secretaría de Gobernación, “ordenar el sistema aeroportuario’’, deberían de comenzar por la destitución de Morán Moguel, que tiene meses y meses “nadando de a muertito’’.

O mejor dicho, volando “de a gansito’’.

 

LG