Salvador Guerrero Chiprés

@guerrerochipres

El trabajo de la Policía, la participación ciudadana y la eliminación de viejas prácticas permiten tener, hoy, un descenso histórico en el homicidio doloso, como no se había visto desde hace 26 años, cuando incluso no había un registro sistemático y confiable de la incidencia delictiva.

Con un promedio de 1.8 asesinatos diarios, el primer bimestre de este año evidencia una disminución de 59.4% en comparación con el mismo periodo de 2019. Además, las lesiones dolosas por disparo de arma de fuego pasaron de 275 a 91, una reducción del 66.9%.

Detrás de estas cifras que mejoran la percepción de seguridad en la Ciudad de México e incrementan la confianza en las medidas de fortalecimiento de la protección a los civiles, hay varios elementos que operan para alcanzarlas.

Por un lado, está el trabajo realizado por hombres y mujeres de la fuerza policial, tanto de la Secretaría de Seguridad Ciudadana como de la Fiscalía General de Justicia —encabezadas por Omar García Harfuch y Ernestina Godoy—, que este lunes fue reconocido en la ceremonia de premiación a los elementos más destacados, por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Por otra parte, la ciudadanía ha coadyuvado al impulsar y fortalecer la denuncia como el factor central en la identificación de las formas y zonas de operación de la delincuencia. Ciudadanas y ciudadanos participativos, que hacen uso de los instrumentos de interlocución con las autoridades respaldan el trabajo de inteligencia policial.

Las acciones se complementan con un acentuado combate a la impunidad. Este año, el 100% de los 67 detenidos por homicidio doloso ha sido vinculado a proceso, mientras que en 2019 ese porcentaje fue del 89%. El dato revela una mejor capacidad en investigación que deja en el pasado viejas prácticas dependientes de la flagrancia.

Una estrategia integral que en la capital nacional no ha quedado solo en labor policial. Hay una atención a las causas, con programas que ofrecen a la ciudadanía alternativas distintas a ser delincuentes, pero también con estrategias encaminadas a la construcción de la paz.

Una de ellas es el programa Sí al Desarme, en el cual participan instancias federales, locales, la Iglesia y el Consejo Ciudadano, y que ha permitido disminuir hasta en un 50% los homicidios por arma de fuego ocurridos en los hogares.

Los resultados demuestran la labor coordinada entre las dependencias de seguridad y justicia, los organismos ciudadanos que ofrecen atenciones y acompañamiento a las víctimas y la ciudadanía que hoy opta por denunciar cuando son víctimas o testigos.