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Foto: Especial / Este martes, familiares y amigos asistieron al funeral de la menor de 15 años, en su natal Ayutla, Guerrero  

A finales de febrero, Asheley Carbajal García festejó sus 15 años, en una fiesta que sus papás le organizaron a lo grande y donde bailó, cantó, tocó el piano -que estudiaba desde los siete años- y disfrutó al lado de sus familiares y amigos. Los videos de la celebración lo demuestran.

Sin embargo, la joven, quien nunca presentó alguna enfermedad, perdió la vida unos días después por “negligencia médica”, denuncian sus familiares.

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El 8 de marzo, llegó a Ayutla, Guerrero -de donde era originaria- la Brigada Correcaminos para vacunar, en primera dosis a los jóvenes de 14-15 años contra el Covid-19, con Pfizer. Asheley acudió a inmunizarse, sin presentar ninguna molestia en el periodo de observación, pero, al día siguiente, despertó con un ligero dolor de cabeza y su madre le suministró un paracetamol, medicamento que se recomienda para estos casos.

Tras ingerir la pastilla, Asheley comenzó con vómito y convulsiones, por lo que fue llevada de emergencia al hospital general de Ayutla, entre las 11:00 y 12:00 del día, y donde permaneció cuatro horas -tiempo que tardó en llegar una ambulancia de Acapulco-.

EL HOSPITAL DE LA MUERTE

En el “hospital de la muerte” -llamado así por los habitantes- relata Rosaura Carbajal Aviña, tía de la menor, trataron de sedarla y estabilizarla con medicamentos que la familia consiguió, pues el nosocomio no tenía nada para atenderla.

Ya en la ambulancia, que carecía de lo mínimo para atender a un enfermo, todavía recorrieron dos horas para llegar a Acapulco en busca de mejor atención médica; ahí en el hospital privado Santa Lucía, le realizaron a Asheley una tomografía y les recomendaron trasladarla al hospital regional del ISSSTE, “porque aquí les va a salir muy caro”, cuenta.

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Siete horas después por fin llegaron a la unidad “Adolfo López Mateos” del Instituto, y la joven fue recibida en urgencias por médicos que “según eran neurólogos, pero todos eran pasantes” y la intubaron enseguida, detalla Carbajal Aviña.

Dos días después de su hospitalización, sin ningún estudio de por medio, porque “los aparatos ahí no sirven” -dijeron los médicos del ISSSTE- y solo con la tomografía que llevaban los familiares, le declararon muerte cerebral a Asheley.

UN PEREGRINAR

No obstante, tras presiones de la familia, fue trasladada al hospital 20 de Noviembre del ISSSTE, en la Ciudad de México, donde con “la resonancia magnética arrojó que llevaba un derrame cerebral importante, pero ya no se lo podían controlar porque habían pasado varios días; el derrame había avanzado, ya había perdido muchísima sangre, lo cual provocó que mi sobrina sufriera un paro”, lamenta Rosaura.

Además, asegura que su sobrina era una niña sana, que nunca presentó alguna enfermedad y que desconoce si la muerte de Asheley fue por un derrame cerebral.

Pero, enfatiza, aunque quizá sí pudo ser provocado por una reacción grave de la vacuna contra el Covid-19, lo que “denunciamos es la negligencia que hubo en el sector Salud, porque independientemente de que haya sido eso o no (la inoculación), el sector Salud en Guerrero debe ser digno para atender este tipo de casos y otros”, finaliza Rosaura Carbajal.

CITA:
“Desafortunadamente contamos con un hospital al que llamamos el hospital de la muerte, porque no tiene medicamentos, carece de todo lo básico que necesitamos”
Flor García
Madre de Asheley

“Hemos pensado hacer una denuncia oficial; sin embargo, en este momento estamos destrozados(…), pero necesitamos seguir porque ahora nos tocó a nosotros, pero mañana quién sabe a quién”
Rosaura Carbajal
Tía de la menor

LEG