Foto: AFP Dior utilizó la intrincada historia del bordado y la alta costura en un desfile en el que dominaron los tonos monocromáticos y la pureza de las líneas  

Dior utilizó la intrincada historia del bordado y la alta costura en un desfile este lunes en el que dominaron los tonos monocromáticos y la pureza de las líneas.

“Estoy obsesionada con el bordado, es muy personal, soy italiana, toda mi vida he visto a mujeres bordar: mi abuela, mis tías, mi madre… Siempre me ha fascinado, es todo un lenguaje con el que se expresan las mujeres”, explicó Maria Grazia Chiuri, directora artística de la colección mujer de Dior.

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Las medias, las mallas, hasta los calcetines son bordados en la casa parisina, pero su novedad más importante radica en los vestidos: los bordados no se añaden a la pieza final, sino desde el principio, con lo que la vestimenta se va construyendo gradualmente, sin costuras.

La última colección prêt-à-porter es colorida y vistosa, para este desfile primavera/verano dominan el blanco y el gris. La silueta se alarga y se simplifica, alejándose de los vestidos centrados y ajustados.

Las chaquetas no tienen forro, sino que se utiliza la técnica de la “doble cara”, que consiste en abrir dentro del primer tejido e insertar el segundo.

La paleta sobria de los vestidos contrasta con la exuberancia del decorado multicolor en el museo Rodin de París donde tuvo lugar el desfile.

La decoración reprodujo, mediante el bordado, el trabajo que hacen dos artistas indios, Madhvi Parekh y Manu Parekh, que resaltan la dicotomía masculino/femenino.

Es la tercera vez que el decorado de esos desfiles es realizado por la escuela Chanakya en Bombay, donde las jóvenes indias aprenden a bordar, algo excepcional en India, donde normalmente el oficio se transmite de padre a hijo.

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Es una decisión cuidadosamente elegida por Maria Grazia Chiuri, que hasta quería traer esas artesanas al desfile, un proyecto malogrado por el Covid-19. “Es un honor para ellas contar con esa visibilidad internacional”, declaró Swali, fundadora y directora de la escuela.

Tras una formación de 18 meses, esos bordados empezarán en el oficio. La colaboración con Dior “es una oportunidad increíble que ni siquiera podríamos soñar”, añade.

La instalación en el museo Rodin será abierta al público la semana que viene. Su realización requirió 380 bordadoras, durante tres meses. Además del decorado, diversas piezas de la colección Dior fueron bordadas por la escuela Chanakya.

“Es muy importante mencionar a los artesanos, es crucial para la alta costura. Tenemos que mostrar el vínculo entre el trabajo artístico y el artesanal”, indica la diseñadora jefe de Dior.

“Nadie sabe aún cuántas empresas sobrevivirán a la crisis. No son obreros que se puedan reemplazar fácilmente. Para Dior es prioritario apoyarlas”, añade.

LEG