salando el río
Foto: Especial Los lectores a través de las páginas de Salando el río con una cucharita, van a poder ver desde diversos ángulos a los seres que parecen fantásticos  

Con ironía, humor y ternura, la pluma de Jorge Luján nos conduce desde el asombro emotivo de la infancia a la realidad delirante de un mundo diseñado por adultos en su libro Salando el río con una cucharita.

“Este libro tiene por protagonista a un niño como de siete años y hay un narrador que tiene dos tonos, a veces, cuando está enfrentado a las tremendas cosas que le tocó vivir y que conoció en un pequeño pueblo de América Latina, usa un lenguaje directo, emotivo, pero de vez en cuando necesita distanciarse y usa un lenguaje irónico, humorístico, a veces surrealista; es decir, mira la vida de una forma que le hace posible sobrellevarla”, dice el autor a 24 HORAS.

TE PUEDE INTERESAR:  El espectacular tráiler de #TheNorthman con Kidman,Taylor-Joy, Hawke. Björk, Dafoe

Lápidas con inscripciones enigmáticas, un niño abrazado al repicar de una campana, un frasquito azul de poderes inauditos, un pueblo entero bajando a la carrera hacia el puente de los pirados y una misteriosa joven que tira las cartas y convierte en dioses a hombrecitos de mala muerte constituyen el marco de las andanzas de Turi, Enrique, Nico y Ana Mar que nos dejarán huellas entrañables en el alma.

La editorial Loqueleo decidió incorporar a Pablo Auladell, un ilustrador español, muy sensible a la literatura que si bien necesitó un largo tiempo para realizar su trabajo porque este libro también necesitó años para llegar a ser lo que hoy es, dice el autor.

Los lectores a través de las páginas de Salando el río con una cucharita, van a poder ver desde diversos ángulos a los seres que parecen fantásticos.

“En ese pequeño cosmos misterioso, donde incluso pueden suceder cosas sumamente trágicas, aunque haya bullying, secuestro, violación, asesinato, es todo visto desde una mirada capaz de contenerlo y emocionarte, hacerte reír, quizá sacarte alguna lágrima, pero al mismo tiempo te da una energía para atravesar eso, así son las facetas de la vida condensadas en este pequeño pueblo.

“Sin ser realismo mágico porque no se instala ahí, pero tampoco es costumbrista, es una cosa que flota un ambiente que uno desea conocer, internarse en él por lo que el libro tiene muchas sorpresas”, sostiene.

TE PUEDE INTERESAR:  Video: Cámaras captan el avance de un tornado; destruye la entrada de un banco

El autor dice no restringirse desde el punto de vista del léxico, pero cuando la terminología es precisa, puede ser que el lector no la conozca pero se va a sentir motivado a buscarla, va a intuir que en ese adjetivo, que en ese sustantivo, los giros lingüísticos se instalan entre el lenguaje coloquial normal, pero al mismo tiempo no deja de incorporar metáforas, metonimias, todas las figuras literarias siempre y cuando sean necesarias para la narración.

Luján asegura que no aparecen para hacer más bella la escritura, pero sí la hay es porque funciona narrativamente.

“Creo que eso hace que a los lectores que nos gusta extraviarnos en una novela, volvernos uno de los personajes, sufrir y estar allá adentro, el trabajo que hay detrás es respetando ese tipo de lector y no importa el nivel educativo que tengas, sino el nivel pasional con el que se entrega a una novela, porque no es de ninguna manera pretenciosa pero aspira a tocar el corazón del lector como estos personaje se desnudan y te muestran sus lados complejos, contradictorios, capaces de gran amor, pero luego de estar perdidos en una atracción sexual que no la entienden porque son muy chiquitos.

“Hay combinaciones que no se prejuzga ni se juzga nada, sino que se deja en manos del lector para que haga lo que quiera con ello, porque el libro ya no es del autor, porque vive y transpira, solo cuando el lector abre sus páginas y lo que tiene para decirle a cada lector es único, porque cada quien tiene una vida, una historia, una tragedia, unos sobresaltos, unas alegrías, nunca hay un denominador común.

“Y eso es lo que me gusta, escribir para esa pasión y por eso es que me tardo mucho tiempo y no es que lo tacho y retacho, sino que lo dejo estar un tiempo, trato de tener una relación serena con el material, pero muy autocrítico, para potenciar, dice Jorge entre risas, ese grado de ridículo que somos capaces de hacer los seres humanos”, concluye.

Lo que debes saber

Jorge Luján creó a partir de este libro un video “muy loco, muy surrealista, muy humorístico, con fragmentos de películas de Buster Keaton, Charles Chaplin, donde la vida se toma en solfas y atravesar cosas tremendas pero sin perder el impulso que la mayoría de los niños tienen y que de adultos vamos apagando”, dice.

LEG