A lo largo de los años he aprendido que cada director técnico tiene su librito de formas de trabajo y así desarrollan sus famosos procesos y que difícilmente se van a salir de ellos, ajustándose a la frase «se mueren con sus ideas», y menciono todo esto, porque está claro que así es precisamente Gerardo Martino, quien lo volvió a demostrar en el juego que se empató a dos tantos contra Chile.

Para cumplir con los contratos de la empresa que lleva a Estados Unidos al Tricolor se organizaron partidos amistosos contra Ecuador y Chile, con muchas restricciones para poder formar equipos que realmente fueran parte de una preparación convirtiéndose en juegos de observación de jóvenes con condiciones para en un futuro poderlos utilizar con el equipo «mayor».

Y el Tata, fiel a sus ideas y a sus formas, ajustó los planteles, vio muchos jugadores y dio continuidad a sus procesos, molestando en algunos casos al medio y en otros, mostrando que algunos pueden ser integrados en poco tiempo quizás como suplentes en las eliminatorias que son los juegos que sí importan.

Un caso positivo es Santiago Giménez, quien aprovechó perfecto estos partidos e incluso ya anotó, mostrando muchas cosas buenas y que debe de poner a pensar a Henry Martín porque ahí hay alguien que si puede llegar a quitarle el puesto.

Lo que molestó es que se trajo de Inglaterra al jovencito Flores y de Chile a Galdames, pues a Flores, la nueva joya, sólo le dieron 10 minutos y al mexicano-chileno, sólo banca. El porque es sencillo, tienen que ir viviendo su proceso, como Efraín Álvarez del Galaxy, pocos minutos respetando jerarquía de los que ya tienen más minutos y más concentraciones.

De qué sirvió traerlos se preguntan muchos, si lo que se quiere es tenerlos contentos para que decidan jugar por México y no por sus otras opciones. Pues si fue positivo, porque habló con ellos, los conoció y seguramente les planteó lo que espera hacer en su camino como seleccionados, eso si, sin saltarse los procesos porque tampoco son en estos momentos unos fenómenos que rompan el nivel del equipo.

Para mi lo más importante es que nuevamente quedó demostrado que el futbol mexicano tiene varias promesas, que hay calidad, que se tienen los hombres para que el famoso cambio generacional se pueda dar conforme los veteranos los requieran.

Pero también, una vez más, me preocupa que estos jóvenes se queden en promesas, en jugadores que no logran la consolidación y al paso del tiempo queden como una estadística más de que alguna vez se pusieron la playera del Tricolor.

Varios de los que vimos contra Ecuador y Chile deben seguir un buen proceso, jugar el Mundial Sub-20 con buenos resultados y en tres años más, formar otra vez una muy buena Selección Olímpica.

 

@raulsarmiento