Foto: AFP / Manuel Zelaya, sufrió el primer golpe de Estado del siglo XXI en América Latina y el Caribe en junio de 2009

En Honduras, formalmente cerca de 5.1 millones de sus ciudadanos están convocados a votar este domingo 28 de noviembre de 2021 por un nuevo presidente. Electorado que se ha desangrado al identificarse que más de 300 mil de sus ciudadanos tuvieron que emigrar al norte, producto del crecimiento de la pobreza y la violencia desde 2019.

Además, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) apunta que al menos 40 por ciento de la población de ese país centroamericano se ubica en una condición de pobreza extrema. Incluso se señala que más de 70 por ciento de la población en el medio rural vive en condiciones de miseria. Escenario que, en gran medida, explica el gran flujo de migrantes irregulares que buscan llegar a la frontera con EU cruzando el territorio mexicano.

Esta situación se agravó con la pandemia del coronavirus. Según la Universidad Johns Hopkins, hasta el 24 de noviembre de 2021 Honduras sumaba 10 mil 397 fallecidos y más de 377 mil infectados. En ese paisaje parece que están dadas las condiciones para que el Partido Libertad y Refundación (Libre), con su candidata presidencial Xiomara Castro, derrote al candidato de la ultraderecha hondureña y continuador de Juan Orlando Hernández, Nasry Asfura, del Partido Nacional.

Hay otros candidatos, sin embargo, la tercera opción real sería Yani Rosenthal, del Partido Liberal (PL). Agrupación clientelar que ha perdido la brújula y se ha vuelto un partido cada vez más débil, ante el crecimiento de Libre, una entidad que, en buena medida, representa al polo de la centroizquierda latinoamericana y cuyo fundador, Manuel Zelaya, sufrió el primer golpe de Estado del siglo XXI en América Latina y el Caribe en junio de 2009.Desde entonces se convirtió en el partido con más opciones de cambiar el rumbo de Honduras.

Así, rumbo a las elecciones de este domingo 28 de noviembre, lo más probable es que triunfe Xiomara Castro, si es que no hay fraude electoral generado por los “cachurecos” y también si se vence al abstencionismo y concurren a votar el grueso de los sectores populares de la patria de Francisco Morazán. Si llega a generarse ese escenario, seguramente veremos de nueva cuenta en la región el fortalecimiento de gobiernos progresistas en nuestra América.

ADALBERTO SANTANA, académico, internacionalista de la UNAM y experto en migración, narcotráfico y pensamiento político latinoamericano

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