Foto: AFP El acuerdo del que se conmemoran cinco años mañana fue negociado en Cuba y contiene reformas políticas y agrarias, fórmulas contra el narcotráfico y la promesa de justicia para cientos de miles de víctimas  

Las coordenadas en Colombia: Teatro Colón de Bogotá, 24 de noviembre de 2016. Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, el primero un presidente liberal premio Nobel de Paz y el segundo un campesino de ideas marxistas al frente de un ejército rebelde de 13 mil hombres y mujeres, firman un texto de 310 páginas en un ambiente sobrio y de sonrisas recortadas. Es el primer tiro del billar.

Las tres bandas: Un acuerdo de paz que aplaudió el mundo, pues desarmó a la guerrilla más poderosa de América, operando desde mediados de los años 60s; un país dolido y dividido; y la continuación de la violencia y el narcotráfico, aunque con menos víctimas.

El acuerdo del que se conmemoran cinco años mañana fue negociado en Cuba y contiene reformas políticas y agrarias, fórmulas contra el narcotráfico y la promesa de justicia para cientos de miles de víctimas.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entregaron sus fusiles a la ONU y pusieron fin a medio siglo una cruenta lucha.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, estará en el poblado colombiano de Llano Grande, donde los habitantes se denominan “familia”, y la población está compuesta de excombatientes, campesinos, militares y policías, imagen impensable antes de 2016.

Todos se consideran víctimas de un conflicto que duró demasiado tiempo, pero también se ven como un solo equipo. Naciones Unidas los estará acompañando en una terapia de reconciliación.

Pero aún hay heridas por sanar. Cientos de muertos y pedazos de cuerpos llegaban arrastrados por el río Magdalena, que atraviesa Medellín desde Barranquilla en los años 80s y hasta comienzos de los 2000, cuando era un vertedero de cadáveres sin nombre ni dolientes. Los pobladores de Puerto Berrío, en el departamento de Antioquia, por ejemplo, decidieron adoptarlos y rendirles culto. Les llaman los “NN” y reciben un trato digno de víctima, aunque permanecen anónimos.

Medio siglo de lucha ha dejado unos 120 mil desaparecidos en total, que gracias a la firma del acuerdo de paz ahora pueden se identificados con la ayuda de sus verdugos.

Designa Gobierno alfil rumbo al 2022

El Centro Democrático, partido en el poder en Colombia, eligió ayer a Óscar Iván Zuluaga, aliado estrecho del expresidente Álvaro Uribe, como su carta para las elecciones de mayo de 2022, en las que la izquierda asoma como favorita.

El empresario de 62 años, exministro de Hacienda de Uribe (2002-2010), perdió las presidenciales de 2014 en el balotaje, pese a imponerse en la primera vuelta ante el entonces mandatario Juan Manuel Santos (2010-2018).

Leal al expresidente, pero sin mayor carisma, Zuluaga se comprometió a trabajar por el empleo, la seguridad, la educación, la salud y la igualdad, y aspira a retener el poder para la derecha conservadora, ala política colombiana opuesta al acuerdo de paz con la exguerrilla FARC, que está cumpliendo cinco años.

LEG