El colorido refranero español diría aquello de, “éramos muchos y parió la abuela”. Ante la saturación brutal del calendario futbolístico la respuesta sigue siendo saturarlo más. Así de absurdo, en el futbol las inundaciones se resuelven abriendo la manguera a lo que da y los incendios arrojando más cerillos sobre petróleo.

Por primera vez se disputan fechas FIFA de tres partidos eliminatorios en siete días, incluido el desgastante traslado a tres países distintos. A eso se añaden invenciones y ocurrencias como las Leagues Cup o cuanta interacción se genera de equipos de Liga Mx con la norteamericana MLS.

Por si faltara, venimos de un verano que incluyó tanto Nations League como Copa Oro y Olímpicos de verano (todos certámenes de selecciones), y vamos rumbo al año más peculiar en la historia del futbol moderno con una Copa del Mundo a disputarse entre noviembre y diciembre.

La respuesta ante el caos no es otra más que enredarnos más. Esta semana, que debió ser plácida para nuestros futbolistas, ansiado momento para recuperar y trabajar físicamente con apenas dos cuadros en el duelo final de la Concachampions, no vio venir otro compromiso de la selección mexicana. Donde nada cabía, se hizo caber. Jugadores ajenos al futbol europeo (donde actúan al menos seis o siete titulares tricolores) y también a América y Rayados (por disputar la Concachampions el jueves) conforman una lista saca de apuros. Jóvenes talentos y algunas promesas en un acto que sirve descaradamente para hacer dinero y cumplir compromisos de ventas, mas no para fortalecer el proyecto de Gerardo Martino ni para permitirle extraer conclusiones deportivas.

Si antes acudir al Tri era el premio a una trayectoria, ahora lo es una perspectiva muy futura de crecimiento. ¿Cuántos de los convocados por el apodado Tata tienen lugar en un Tricolor de fecha FIFA? Difícilmente más de tres. Por bien que lo hagan, por mucho que se esmeren en aprovechar la oportunidad es difícil que hallan continuidad en las listas del seleccionador.

No es culpa de ellos. Tampoco de Martino. Es culpa de un sistema que, en su afán de facturar, coloca al futbol como enésima prioridad. Para colmo, con una publicidad a menudo engañosa ante la afición mexicana en Estados Unidos (el cotejo será en Charlotte, Carolina del Norte), donde se suele ofertar la posibilidad de ver a las grandes estrellas del Tri, mismas que no acudirán al compromiso.

Hay momento para clubes y momento para selección. Cuando hay empecinamiento por encimarlos pasa esto. Pasa con los nuestros, pasa con un rival que también alineará un equipo del todo alternativo.

¿Y nuestras promesas? Portando el uniforme tricolor, mas sabiendo que siguen lejos del mismo.

 

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Alberto Lati

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