Me imagino que eso es lo que le gusta a tantas y tantos mexicanos: no tener que tomar decisiones. Para eso sirve un Presidente que todo lo piensa y lo decide por nosotros. ¿La compra de medicamentos? Ciérrenlo todo y vamos viendo. ¿Hacienda? En Palacio. ¿Seguridad Pública? Guardia Nacional y billete por todos lados. ¿Economía en la pandemia? Cero pesos a las PyMES. ¿La electricidad? Exprópiese. ¿El Covid? Es una gripita.

Pero no se trata sólo de los grandes temas. El Presidente, atento a todo, porque no se mueve la hoja de un árbol en este país sin que se entere, ya nos recomendó hacer ejercicio y preferentemente jugar beis para mantenerse en forma (“Este cuerpecito no se logra durmiendo siestas”, dice sin decir); informó que divorciarse es malo; dijo que es bueno comer en fondas, y que el dinero es pecaminoso. Todo eso, al tiempo que da clases de historia, recita poesía, hace de DJ, cuenta chistes, organiza rifas, conceptualiza una nueva red social y, claro, hace aportaciones fundamentales a las teorías de medios.

Esto viene a cuento porque el otro día avisó que va a mandar un mensaje (asumimos que fraternal, amorosísimo, respetuoso) sobre un problema de solución inaplazable para nuestro país: Nintendo. Que los videojuegos son muy violentos, pasó a informar. Sin duda: probablemente ese aviso, combinado con los abrazos, termine de resolver el problemita que tenemos de asesinatos y el condicionamiento de las elecciones por el narco. Pero no nos detengamos aquí. Se me ocurre, y este es mi punto, que estamos desperdiciando al Presidente. ¿Y si alargamos otras dos horas las mañaneras y las dedicamos a una sesión de consultas presenciales?

Cada día, el Supremo Líder se instala en una silla grandota, dorada, con forros de terciopelo, el lábaro a la espalda, el busto de Juárez a un lado, y un número determinado de integrantes del pueblo bueno, en fila, por orden, hace consultas de cualquier tipo. “Presidente: mi marido no me toca. He pensado en divorciarme”. Y don Andrés da dos que tres consejos sobre cómo mantener viva la llama. “Señor: voy a viajar a Nayarit. ¿Algún restaurante que recomiende?”. Y bum: camarones envueltos en tocino. “Me llama la atención Tik Tok. ¿Lo considera viable moralmente?” “Mejor acércate a la Biblia”. “¿Es conveniente recalentar la barbacoa en el micro?” “Pero con una tacita de agua para que no se seque”. Y así.

Sigan al Presidente para una figura paterna que todos necesitamos, y al doctor Patán para consejos sobre nuestra vida democrática.

 

@juliopatan09