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Foto: Netflix Este tipo de series donde se habla del misterio, del juego, del individualismo y lo trágico no es nueva en las coreanas y japonesas, en especial en el ánime que se ha extendido a nivel global  

Apelar al miedo y al individualismo en una sociedad profundamente afectada por los cambios experimentados a lo largo 19 meses debido a la pandemia del Covid-19, apunta a ser el referente al que se le atribuye el éxito de la serie surcoreana El juego del calamar que se ha perfilado como la más exitosa de Netflix.

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Según Felipe Gaytán, doctor en sociología y profesor investigador de la Universidad La Salle, este tipo de series donde se habla del misterio, del juego, del individualismo y lo trágico no es nueva en las coreanas y japonesas, en especial en el ánime que se ha extendido a nivel global.

“Esta serie se ha vuelto global porque pone énfasis en los juegos infantiles que nos permiten escapar de la realidad de la vida adulta y del tema de la pandemia que nos ha remitido a la incertidumbre.

“Con las primeras ejecuciones descubres que lo lúdico es trágico y que algo agradable como la muñeca gigante termina siendo la muerte misma. Lo cual nos hace click con una especie de imaginario colectivo de la parte lúdica pero trágica”, sostiene.

Con respecto al individualismo apela a jugar con la conciencia de 456 personas desesperadas por conseguir dinero y quienes no necesariamente han tomado las mejores decisiones en su vida.

“Es una crítica al individualismo muy fuerte que en nuestra sociedad se agudizó con la pandemia, en esta idea del sálvese quién pueda, sin importar si piso al otro, en que te tienes que cuidar a ti mismo, es eso lo que enganchó en el imaginario colectivo; el individualismo lleva a la destrucción.

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“A nivel global generó  esta sensación, luego de un año y medio de confinamiento en donde volvemos a salir a lo público, a la calle, vamos a jugar el juego de la sobrevivencia individual, que no es un aspecto lúdico, puede ser trágico también. Y lo retrata de manera muy cruda, pero no pasa nada porque los seres humanos hemos normalizado la violencia”.

MIEDO Y DESCONFIANZA

Hwang Dong-hyuk terminó el guión de El juego del calamar en 2009, pero por la falta de recursos el proyecto quedó en pausa, hasta que una década después Netflix se interesa en producirlo.

El sociólogo asegura que si esta producción hubiera tenido su estreno antes de la pandemia, esta serie surcoreana hoy no sería la más vista de Netflix en más de 90 países.

“Habría sido una serie más, con un cierto efecto en la opinión pública, habría generado rating y se habría hablado de ella, pero no en el nivel que ha alcanzado en este momento, por el simple hecho de que la pandemia que aún estamos padeciendo, lo que hizo en el ser humano fue ahondar los miedos, pero también la desconfianza, lo cual se muestra aquí como aquello que lo que parece muy inocente, termina matándote”.

Por eso el juego de la muñeca se volvió tan viral, no así como el juego del puente de cristal que simboliza confianza, La música es otro factor clave. Ejemplo de ello son las películas de terror que juegan con los temas infantiles para apelar al miedo más profundo.

“Durante la pandemia nos encerramos y construimos un mundo lúdico para sobrellevar y evadir o relevar el miedo que había afuera, el miedo del contagio; se intensificó el uso de los videojuegos, las suscripciones a las series e incluso el consumo de pornografía porque no hay alguna consecuencia. La serie nos está diciendo que los juegos que estás construyendo ahora te implican ir afuera y enfrentarte a eso, nos sacan del mundo infantil y nos dicen que es trágico y que no tenemos redes de solidaridad alrededor”, añadió el doctor Gaytán.

GAME OVER

Muchos son los calificativos que ha recibido El juego del calamar en el mundo, entre ellos se encuentran brutal, sádica y trágica, lo cual tiene que ver con que en términos de violencia, ésta se ha normalizado en el mundo entero gracias a los videojuegos, las películas, las series y hasta por los noticieros.

“Por eso adquiere otro sentido la violencia en la serie, porque ves una película de terror y sabes que los van a destazar, ves una película de guerra y sabes que va a haber muertos y de repente puedes ver a James Bond matando a un centenar de hombres y no pasa nada, se vuelve hasta divertido.

“Pero cuando lo ves en la circunstancia de El juego del calamar, cambia la percepción y con la pandemia se ahondó porque lo primero que vimos con el Covid-19 es que dijimos, no pasa nada, no pasa de ser una gripe que con un caldo de guajolote se quita, y resulta que cuando empiezan a aumentar la cifra de muertos, nos damos cuenta que no es un juego, así que mientras estás frente al televisor viendo esta serie surcoreana proyectas lo que has vivido en el último año y medio.

“Lo que pensabas que era un juego, no lo fue; no tienes más vidas para dar marcha atrás, game over…”, puntualizó.

Según Hwang Dong-hyuk, su guionista y director, El juego del calamar está destinado a ser una alegoría de la sociedad moderna. Sin embargo, es que esa alegoría del individualismo se complementa con la avaricia, apunta el sociólogo.

Diversas series hablan de la alegoría del poder como Juego de tronos, House of cards, Vikingos, El señor de los anillos, que a pesar del éxito y los premios obtenidos, “no tuvieron tal relevancia o el impacto de la surcoreana, porque son crudas pero no escatólógicas, en terminos de mostrar lo más crudo y repugnante, como los límites de la condición humana, la avaricia frente a la tragedia, el individualismo y la desconfianza frente a la solidaridad y sobre todo, lo lúdico frente a lo trágico, ese es el juego que está jugando la serie”, finalizó Felipe Gaytán. Doctor en sociología y profesor investigador en Universidad La Salle

Para él, El juego del calamar es una producción brutal, realista y sobre todo, trágica con guiños a las tragedias griegas.

El perfil

Hwang Dong-Hyuk, nació en Seúl, Corea del Sur en 1971.

  • Estudió Comunicación en la Universidad Nacional de Seúl.
  • Sus primeros cortometrajes fueron Our Sad Life y A puff o Smoke.
  • Hizo la maestría en producción cinematográfica en la Universidad del Sur de California. 
  • Se graduó con Miracle Mile en 2004, ganadora del premio DGA Student Film y el Student Emmy Award.
  • Debuta oficialmente como director con My father en 2007.
  • En 2011 dirige Silenced, éxito en taquilla y una de las más importantes del cine corean.
  • Dirige Miss Granny en 2013, sorprendiendo con la comedia y el romance.
  • Realiza la adaptación al cine de The Fortress en 2017, por la que gana el premio a Mejor Guión en los 38° Blue Dragon Film Awards.

Entre los doramas y las distopías

“Es la sensación, lo más visto de la plataforma Netflix y las opiniones, como en todo éxito mediático, están divididas. Sí te llega a atrapar desde el primer episodio, más que nada porque aunque tiene el formato de película como Saw”: Dulce Citalan.

  • “La puedes ver cuando estás aburrido. Sí hay escenas, diálogos y muy buenos actores y momentos donde la serie te atrapa como espectador, pero tiene una trama que ya otras series han contado. Se volvió famosa porque Netflix la promociona”: Comenta Ricardo Tapia.
  • “Es bastante entretenida, tiene momentos muy emocionantes y otros bastante emotivos y en general mantiene el nivel de emoción toda la serie, aunque el final se quedó flojo, le faltó mucho, ya todos sabíamos qué iba a pasar. Se centra mucho en el qué y descuida el cómo”: Antonio Zamudio. 
  • “Es una buena serie, con un final malo. Empezamos a ver cómo puede ser la gente en verdad, nos incita a replantear cuál es nuestro concepto del dinero, si el dinero es para que tengamos una vida mejor o nosotros vivimos para el dinero”: Uriel Martínez.
  • “Esperaba más de el final. Me  recordaron a Jigsaw, pero siento que las redes le ayudaron mucho, sobre todo TikTok. Mucha gente decía que era de las mejores series del año, pero siento que la mayoría de esas opiniones sólo están basadas porque es la serie del momento”: Sarahí Gott.
  • “El éxito de la serie se debe a qué es más amigable que otras series del tipo play or die; además colinda bien con  la mentalidad anti-capitalista que está de moda gracias a Parásitos”: Alberto García.
  • “Como producto audiovisual es bueno, es entretenido, tiene buen ritmo, nos muestra elementos curiosos de otra cultura, los personajes están bien desarrollados y la historia fue bien llevada”: Mariana Marcial. 

LEG