Qué pena con el mundo, pero sobre todo con nosotros mismos, que hoy México sea señalado como un país que habla mucho, pero que se compromete poco en materia medioambiental.

Laurence Tubiana no solo es la directora de la Fundación Europea del Clima, sino que es una de las constructoras del Acuerdo de París, que intenta literalmente salvar al planeta del calentamiento global.

Y es esta mujer, ampliamente acreditada en el mundo en este tema urgente, la que asegura que le da pena cómo México, sus funcionarios pues, asisten a todas las cumbres y reuniones, pero realmente están ausentes en una discusión seria sobre cómo frenar el cambio climático.

Hay una ausencia en México de una política energética y climática ambiciosa, dijo con todas sus letras Laurence Tubiana.

Y no se trata de una de esas neoliberales, fifís e integrantes de la mafia del poder que es incapaz de reconocer “toooodo” lo que hace la 4T por este país y que solo busca desprestigiar al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Es una autoridad mundial en materia ambiental que pone en su lugar al gobierno actual con sus políticas retrógradas.

Cuando las voces calificadas dentro del país señalan las pifias en las políticas públicas, lo mismo en medio ambiente, energía, economía, seguridad o lo que sea, la primera respuesta y prácticamente única del gobierno actual es la descalificación. No hay margen para el disenso y la discusión sin obtener a cambio un descontón desde el púlpito mañanero.

Pero cuando las voces llegan desde estas instancias internacionales, de tan alto prestigio y reconocimiento, ocurre que no siempre es posible escucharlas en el país, pero sí dejan en evidencia ante el resto de la comunidad internacional qué es lo que está ocurriendo en México.

Pasear dictadores, acariciarles la cara y dedicarles las fiestas patrias, puede pasar como un mal trago para muchos países democráticos. Pero no atender la agenda global de la emergencia climática sí será una factura que tarde o temprano le van a cobrar al gobierno mexicano.

Y va a ser relativamente sencillo que lleguen esas represalias, sobre todo cuando el principal impulsor de un cambio en la visión de la ruta en el sector energético resulta ser el principal socio comercial de este país.

Es prácticamente imposible que la 4T pudiera dar un giro en su política energética y su particular visión de lo que implica cuidar el medio ambiente.

No habrá una renuncia a construir una refinería cara e inútil en los pantanos de Tabasco, no habrá marcha atrás en poner barreras a los participantes privados de energías limpias para permitir que la Comisión Federal de Electricidad siga quemando carbón y combustóleo para generar energías caras, pero sí quedará tatuada una letra escarlata en un gobierno que no tiene sensibilidad ante una emergencia global que, de hecho, ha dejado ya consecuencias muy serias en su propio territorio.

Vaya que da pena con el mundo, pero debería darnos más angustia ser testigos de un deterioro acelerado de las condiciones de habitabilidad del planeta y hacer tan poca cosa al respecto como país.

 

@campossuarez