Foto: Stephania Tapia Voluntarios reparten comida a los afectados por el deslave del pasado 10 de septiembre en la colonia Lázaro Cárdenas Segunda Sección y alertan que la vibración de las máquinas que trabajan en el área puede generar un nuevo derrumbe, lo que no los deja tener un poco de tranquilidad.  

La inseguridad y la incertidumbre son un tema común para los habitantes del cerro del Chiquihuite, en Tlalnepantla, Estado de México, sin embargo, eso no ha menguado su temor a que el cerro siga causando estragos.

Gracias a que por ahora la colonia Lázaro Cárdenas Segunda Sección es foco de atención por el derrumbe del pasado 10 de septiembre, la delincuencia ha dado un respiro en el cobro de piso a locales y el robo a mano armada; sin embargo, ahora el problema es el saqueo de casas y las afectaciones a sus viviendas por el sismo, el derrumbe y la maquinaria pesada que trabaja en la zona, denuncian vecinos.

Berenice, una vendedora local, comenta que mucha gente ya desalojada ha regresado ante la ola de robos en la zona, “porque brincan de las azoteas para meterse a las casas”.

Agrega que pese a que tienen videos de cámaras de seguridad, donde se muestran los robos, al pedir ayuda a los militares que resguardan la zona de estos aseguran que no pueden hacer nada.

Berenice vive a cinco calles de la zona y teme que cuando Protección Civil les llegue a pedir desalojar sus viviendas, una vez que inicie la extracción de las piedras con maquinaria pesada, su casa pueda ser robada.

Guillermina Romero, una de las vecinas más cercanas al derrumbe y voluntaria para repartir comida a los damnificados, narró que los primeros en tomar acción fueron los mismos habitantes, que la mayoría del apoyo en víveres y ropa es aportada por ellos, más donaciones hechas a la localidad.

Se queja por la mala organización en la entrega de apoyos, pues dijo, los menos afectados son los más favorecidos.

El derrumbe no solo impactó su patrimonio, sino también su vida social. En muchas de las casas habitaban familias muy grandes, algunos tuvieron la suerte de que hermanos, tíos, primos… los alojaran, pero no todos corrieron con la misma suerte, y tuvieron que buscar un lugar para rentar, o como última opción, quedarse en alguno de los albergues habilitados en la zona.

EL MIEDO NO SE VA

Los vecinos señalan que antes del derrumbe, las fuertes lluvias ya habían afectado algunas casas sobre la calle Chimalhuacán, por las cascadas que se formaban en la cima del cerro.

Ante esto, las afectaciones por el sismo del 7 de septiembre pasado, la vibración que las máquinas puedan generar para la extracción de las piedras y la falta de apoyo por parte de autoridades, han ayudado a acrecentar el temor de los vecinos del Chiquihuite.

Varios días ya han pasado desde el accidente, pero el temor por el desgaje está latente. Vecinos que se ubican a dos o tres calles recuerdan el estruendo de las rocas al caer y los gritos de los afectados.

A los habitantes de casas cercanas a la zona del derrumbe no sólo los asustó la nube de polvo que se formó, sino que sus viviendas sufrieran daño estructural, lo que provocó que puertas y algunas ventanas se trabaran y tuvieran que romperlas para salir.

Otra de las vecinas voluntarias relata que “la desesperación y los gritos de los vecinos avisando que corrieran fue lo que nos hizo salir, aunque no sabíamos qué pasaba ya que no se podía ver nada”.

Muchos pensaron que la nube de polvo era humo de alguna explosión por el gran estruendo. Para otros que salieron a trabajar, aún está en ellos la impresión de regresar y encontrarse con el derrumbe.

Lugareños de calles abajo de la zona del derrumbe, afirman que algunas de las casas afectadas invadían el límite del cerro, aunque nadie está seguro de que esto sea cierto.

Patricia García, quien vive a una calle del área cercada al derrumbe precisa: “Tengo 30 años viviendo aquí y no me habían dicho que es zona de alto riesgo”, por lo cual uno de sus planes a futuro es buscar otro lugar donde vivir.

Declaran emergencia; AMLO ofrece casas

Por: Marco Fragoso

El Gobierno de México emitió una declaratoria de Emergencia Extraordinaria para el municipio de Tlalnepantla, ante el riesgo que prevalece en la ladera del cerro del Chiquihuite, mientras que el presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció entregar viviendas a los afectados por el deslave del 10 de septiembre pasado, que cobró la vida a dos personas y mantiene a las autoridades en búsqueda de otras dos.

La Coordinación Nacional de Protección Civil de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno federal, informó que con esta medida, solicitada por el Gobierno municipal, se activan los recursos del Programa para la Atención de Emergencias por Amenazas Naturales, para brindar apoyo en necesidades alimenticias, de abrigo y salud de la población afectada en la colonia Lázaro Cárdenas Segunda Sección.

El presidente de la República instruyó a las autoridades competentes a hacer un estudio de riesgo en las casas que se ubican en las faldas del Chiquihuite y entregar viviendas en otro lugar a los habitantes de estos predios.

En la conferencia mañanera, López Obrador dijo que los vecinos de la zona “corren mucho riesgo” y garantizó que los pobladores que requieran ser reubicados no serán perjudicados.
“Entonces, ¿qué les ofrecemos? Sus casas en otras partes en donde no corran riesgos, en donde puedan vivir con tranquilidad. Hoy dimos ya la instrucción en ese sentido”, agregó.
LEG