HUEY TEOCALLI
Foto: Jefte Arguello Al terminar la proyección y gente comienza a salir por 20 de Noviembre y Pino Suárez, donde se vuelve a aglomerar  

Aglomeración. Pandemia. Peligro. Son las palabras que cruzan por mi mente mientras soy testigo de como cientos de personas esperan el espectáculo de proyección y sonido sobre el Huey Teocalli de cartón en el Zócalo capitalino.

Apenas se puede caminar por la calle Madero, donde a las 20:00 horas hay un mar de personas que difícilmente respeta la sana distancia.

Niños, parejas, familias, grupos, todos marchan al compas este domingo hacia la Plaza de la Constitución, donde personal del Gobierno capitalino aplica gel antibacterial a los asistentes, a la vez que recuerdan cómo se debe usar correctamente el cubrebocas.

Pasando las vallas metálicas, que las hay, los cientos comienzan a detenerse, a apartar lugar a quienes no han llegado. Risas y murmullos suenan por todas partes e incluso se observan niños que juegan a las atrapadas o lanzan globos al aire.

Sobre las letras CDMX, esas que sirven para tomarse la selfie, un grupo de menores aguarda sentado a que comience el espectáculo, mientras miran con asombro la reproducción del antiguo templo mexica.

Comienza la proyección y los asistentes quedan en silencio, en parte por respeto, en parte por la sorpresa, mientras les instruyen en 15 minutos un poco de la historia de México antes de que fuera México.

Termina la proyección y la gente comienza a salir por 20 de Noviembre y Pino Suárez, donde se vuelve a aglomerar.

Yo guardo mi distancia, pues son tiempos de pandemia y es mejor esperar al final.

LEG