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Como si se hubiera caído por casualidad, una medallita de la Virgen de Guadalupe brillaba en el suelo boscoso, llamando la atención de peritos forenses y ciudadanos que rastrean en el Ajusco las huellas de personas desaparecidas.

Para ellos, ya nada es casual, sino indicios, pistas que pueden o no llevar a algún descubrimiento… Bajo la medalla de la Virgen, escarbando más profundo, poco a poco aparecieron cabellos, uñas y restos óseos de dos personas, un hombre y una mujer.

“Quedas con ese sentimiento de tristeza, angustia, porque queremos saber su identidad, estamos en espera del resultado del ADN… es fuerte estar ahí, con el paso del tiempo lo vas asimilando, causa dolor, pero no como la primera vez, porque ya vas preparado”, relata Ruby Reyes, quien busca a su hermano, Jesús Armando, desde el 29 de noviembre del 2019.

Estos restos óseos fueron encontrados a finales de junio pasado, pero integrantes de los colectivos de búsqueda temen que la confronta genética para saber quiénes eran tarden años… y es que en agosto del año pasado encontraron un cráneo en el Valle del Tezontle, y es fecha que aún no se tienen resultados.

Ruby explica que en otro punto había ropa, como chamarras, tenis, bolsas… en un principio la Fiscalía de Investigación y Persecución de los Delitos en Materia de Desaparición Forzada de Personas y la Desaparición Cometida por Particulares y Búsqueda de Personas Desaparecidas (FIEIDEFP) no quería ponerlo como un posible indicio, pero las familias exigieron que se realice una investigación.

En este lugar, arriba de la zona conocida como la “Y”, una bifurcación que separa dos carreteras secundarias en el Ajusco, la Fiscalía General de Justicia (FGJ) local, la Guardia Nacional y colectivos de búsqueda de diversos estados laboran en brigadas, en busca de indicios.

“Después que encontraron los restos, los peritos empezaron con el levantamiento, cavar unos pozos… se hallaron como a las 14:00 horas y ahí estuvimos muy noche, por nuestra seguridad nos tuvimos que mover, además hacía mucho frío y estaba lloviendo”, narra Ruby.

El Colectivo Hasta Encontrarles CDMX, al que pertenece Ruby, participó en la Brigada de Búsqueda de fosas clandestinas a petición de la señora Jaqueline Palomeros, quien busca incansablemente a su hija, Jael Monserrat Uribe, desaparecida el 24 de julio de 2020 en la alcaldía Iztapalapa.

Esto luego de que le manifestaron que la joven posiblemente había sido víctima de feminicidio y que su cuerpo podría estar en alguno de los parajes en el Cerro del Ajusco.

En cuanto a su hermano, Ruby solo sabe que quiere “encontrarlo, ya sea vivo o muerto como sea, quiero terminar este calvario… pero mi mamá no se va a resignar, ella lo quiere vivo”.

A la búsqueda asistieron alrededor de cien personas, entre integrantes de la Fiscalía General de Justicia, la Comisión de Búsqueda… e incluso colectivos de Tlaxcala, Veracruz, Tijuana y Sonora.

“Encontraron bastantes restos… ahorita se paró la búsqueda, pienso que los indicios no se tratan de Jesús Armando”.

El hermano de Ruby desapareció el mismo día que Leonel Báez y Ángel Gerardo Ramírez. La última vez que se les vio fue al salir de su turno del Sanborns ubicado en Plaza Parque Lindavista, alcaldía Gustavo A. Madero… hasta la fecha se desconoce su paradero.

 

LEG