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Foto: AFP Los Juegos Olímpicos más atípicos de la historia habían arrancado unas horas antes, con un gran silencio por tener que disputarse a puerta cerrada  

Los Juegos Olímpicos de Tokio vivieron unos días complicados, primero porque fueron aplazados, después porque decidieron que se iban a llevar a cabo sin público, pero después de tantos días de espera, las sedes ya tuvieron vida en plena pandemia y con muchas medidas sanitarias para evitar los casos de Covid entre atletas.

Los Juegos Olímpicos más atípicos de la historia habían arrancado unas horas antes, con un gran silencio por tener que disputarse a puerta cerrada. Únicamente con los ánimos de sus compañeras, la japonesa Yukiko Ueno abrió la competición deportiva de los Juegos y lanzó la primera bola del sóftbol, contra Australia en Fukushima.

Tras el aplazamiento de un año por la pandemia, el deporte pudo por fin abrirse paso, a dos días de la tradicional ceremonia de la apertura oficial, que tendrá lugar el viernes.

El arranque del deporte se dio con el duelo entre las selecciones femeninas de softbol de Japón y Australia. Fue en Fukushima, una ciudad y una zona golpeada por el accidente nuclear de marzo de 2011, tras un sismo y un tsunami.

“No estamos en una carrera de unos contra otros. Estamos en una carrera contra el virus”, afirmó Tedros Adhanom, director general de la OMS.

“Para el éxito de estos Juegos Olímpicos hace falta velocidad, fuerza y habilidad, pero también determinación, dedicación y disciplina”, subrayó, pidiendo al mundo que muestre las mismas cualidades para “triunfar” contra la pandemia.

Mientras el Covid ha provocado más de cuatro millones de muertos hasta ahora, “estamos en el primer momento de una nueva ola de infecciones y muertes”, y “100 mil personas suplementarias perderán la vida de aquí a que se apague la llama olímpica el 8 de agosto”, insistió.

En Japón, el balance de los test efectuados desde el 1 de julio a personas que trabajan en los Juegos Olímpicos arroja 79 casos positivos en 20 mil personas.

Mientras los miembros del COI escuchaban al director general de la OMS, las japonesas salían victoriosas de su partido en Fukushima, donde la nota curiosa que la presencia de un invitado inesperado: un oso fue visto en el lugar, lo que puso en alerta a los responsables olímpicos.

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