El arte y la cultura nos mantienen cuerdos: Alfredo Daza

Para el barítono mexicano Alfredo Daza, la cultura, el arte y, en particular la ópera, ayudan al ser humano a mantenerse así: humano… y cuerdo

El arte y la cultura nos mantienen cuerdos: Alfredo Daza
Foto: A. Bofill, Gran Teatre del Liceu Daza destaca desde Barcelona la energía que colmó el Teatro del Liceu, cuyo público es poco dado a la efusividad, gracias a la química de los cantantes y la entrega de todo el cast y orquesta


Para el barítono mexicano Alfredo Daza, la cultura, el arte y, en particular la ópera, ayudan al ser humano a mantenerse así: humano… y cuerdo; qué ironía después de su doble debut en el Teatro del Liceu de Barcelona, en el rol del Enrico de Lucia di Lammermoor y antagonista de Javier Camarena.

Dos estrellas mexicanas de la ópera internacional que vuelven a encontrarse en un escenario que había sido hasta ahora un sueño para Daza (Puebla, 7 de diciembre de 1976), quien está celebrando también sus 25 años de carrera, iniciada modestamente en el papel de Dancairo un 12 de junio de 1996, en una función altruista con la Carmen de George Bizet en el Auditorio Nacional, amén de su regreso a escena.

Ésta, incluso, es la primera vez que dos mexicanos —Daza y Camarena–, protagonizan una ópera en el Liceu español.

Con producción de la polaca Barbara Wysocka trasladada a la década de los 50 pasada en Detroit, el debut de Daza como el pérfido hermano de Lucia di Lammermoor (interpretada por la estadounidense Nadine Sierra) ocurrió el pasado viernes 16 de julio y tendrá cinco funciones más en la temporada del teatro catalán, con excelente acogida de público y la crítica para los tres protagonistas de esta tragedia, símbolo de la locura, escrita por Gaetano Donizetti en 1835 y ambientada en la Escocia del siglo XVII.

En entrevista, Daza destaca desde Barcelona la energía que colmó el Teatro del Liceu, cuyo público es poco dado a la efusividad, gracias a la química de los cantantes y la entrega de todo el cast y orquesta.

“Era un sueño para mí el Liceu, tenía ese crush, ese enamoramiento, con el teatro y porque Barcelona es una ciudad mágica. Y ya se me concedió”, cuenta el barítono que de 2004 a 2018 fue titular en la Staatsoper Unter den Linden de Berlín y que hoy internacionaliza más su carrera con su rol número 55.

Para él, Enrico de Ashton es un papel muy difícil, demandante y un tanto ingrato, porque es unidimensional en el bel canto donizettiano, un villano y nada más, sin tantísimos colores.

–¿Qué se siente hacerle la vida imposible a Javier Camarena?

–Más bien ambos le hacemos la vida imposible a Lucia, pobrecita; ella es víctima de los dos. Justo comentaba con Javier que en 2017 tuve otro doble debut con él: en la Ópera de Los Ángeles como el Zurga de Los pescadores de perlas, donde tuvimos el dueto famoso de los amigos. Aquí fue al revés, súper diferente nuestro dueto, en el que nos la pasamos amenazándonos con que “te voy a matar”.

–¿Qué le gusta de Lucia más allá de su rol?

–Además de que es una pieza clave del repertorio, me parece sumamente interesante que alguien que acabó en una clínica para enfermos mentales como Donizetti tuviera esa facilidad para expresar con su música y su personaje la locura, la famosa aria cuando Lucia está ya loca y la gente se queda en pausa.

–La crítica destacó la química entre usted, Camarena y Sierra en esta puesta en escena, irónico porque entre los personajes no hay química.

–No siempre sucede. Definitivamente, uno como cantante-actor puede usar la química o falta de química hacia alguien para una obra, las dos situaciones pueden ser favorables. La relación con Javier ya está establecida, es relajada, de amigos, y también vocalmente se complementan, a pesar de ser dos voces, técnicas y acercamientos hacia la voz tan diferentes.

–¿Cómo ha sido su carrera tras dejar la Staatsoper?

–Salir de la Staatsoper fue un cambiazo, porque el trabajo no está garantizado, tienes que buscar oportunidades en otros lugares. Sin embargo, he tenido crecimiento pues ahora hay acceso a otros papeles y teatros, como aquí en España. A Berlín sigo regresando, haré Madama Butterfly, Falstaff, La Traviata y mi debut como Rigoletto, que se canceló en abril por la pandemia y se aplazó para 2023.

–¿Qué enseñanza le ha dejado la pandemia?

–Nos enseñó la importancia del personal médico, de los trabajadores de centros comerciales y de abastecimiento, de los traileros que transportan nuestra comida. También, que el arte y la cultura, como la ópera, que se suelen desechar como si fuera algo que no necesitamos los seres humanos, ayudan en realidad al ser humano a mantenerse así: humano; la actividad artística nos mantiene cuerdos. Vimos actos tan viles en la pandemia, como las agresiones a médicos y enfermeras. Si uno tiene dos centavos de humanismo, eso no sucedería; la gente conectada al arte y al deporte es más humana. Los países tienen que echarle todos los kilos al arte, la cultura y la ciencia. No podemos ser tan maleducados.

–En 2018 volvió a Bellas Artes con dos óperas de Verdi: Macbeth y Stiffelio ¿Cuándo regresa a México?

–En México todo es muy complicado, más con la covid, tienen que aceptar los presupuestos, ver si es posible con la pandemia. Tengo cuatro proyectos, pero todos están a lápiz.
LEG