Ciclistas se hacen a un lado, pues compiten con gigantes

Aunque es mejor que compartir carriles con los autos, quienes usan bicicleta no dejan de mirar hacia atrás mientras usan el Trolebici

Ciclistas se hacen a un lado, pues compiten con gigantes
Foto: Jefté Arguello Aunque los conductores de Trolebús han sido capacitados, la fragilidad ciclista se nota a diario


Por: Daniela Wachauf y Armando Yeferson

Alberto pedalea con fuerza sobre el carril de Trolebici de Eje Central, pero sus piernas no pueden competir con el motor del trolebús que ya está a unos metros de su espalda; es necesario detenerse, pegarse a la banqueta y darle el paso.

Y es que a diferencia de una ciclovía, en el Trolebici los ciclistas deben compartir carril con el Trolebús, que con unidades eléctricas y motores silenciosos, les provoca nerviosismo al no saber si tienen uno ya muy cerca de sus espaldas.

La historia de Alberto se repite con varios ciclistas en Eje Central, quienes se detienen y se orillan, pedalean más lento y se orillan o, de plano, se salen del carril y se meten al de los automóviles, arriesgándose aún más que con el Trolebús.

“Nosotros pedaleamos y ellos tienen un motor, entonces siempre estamos en riesgo, algunas veces los ciclistas debemos salirnos del carril para darle el paso el trolebús, pero invadimos el carril de autos y nos podrían arrollar”, dice Alberto, entrevistado por 24 HORAS en el semáforo.

Y es que a pesar de la capacitación de los conductores para convivir con las bicicletas, los ciclistas no dejan de sentir la fragilidad de su vehículos cuando los pesados transportes pasan a su lado, pues aunque la recomendación para automovilistas es dejar un espacio de 1.5 metros (como recomienda la Secretaría de Movilidad) entre ellos y las bicicletas, en el caso del Trolebús esto es imposible de cumplir.

Rocky Quero Martínez, repartidor en bicicleta, a diario transita por el carril. Él, que no lo hace por placer, sino para ganarse el pan, destaca la sensación de nervios, la necesidad de voltear hacia atrás de forma constante y de tener las manos bien puestas sobre el manubrio para maniobras de emergencia.

“Cuando menos te lo esperas el Trolebús está a tu lado, por eso hay que estar viendo si no viene atrás, para quitarnos o subirnos a la banqueta, recientemente un compañero sufrió un accidente por esta situación”, comentó.
Cabe recordar que en el otro carril de Trolebici, el que conecta Pantitlán con Chapultepec, el 15 de junio pasado se registró una víctima mortal.

Capacitación

El gremio de repartidores, tanto en bici como en moto, lleva cierta contabilidad de los accidentes que les competen en la capital del país; según ellos, al día existen más de 15 incidentes con ciclistas, cuatro de ellos, en promedio, en los carriles de Trolebici, tanto el de Eje Central como el que conecta el Oriente con el Poniente.

Bethania Bauza, repartidora de aplicación, quien se desplaza diariamente en la ruta del Trolebici de Eje Central, insistió en que hace falta mayor capacitación de los operadores: “Ellos ven una bicicleta como un estorbo. Una adecuación sería dividir el carril para el Trolebús y dejar dos metros correspondientes para las bicis”.

Por su parte, Víctor Alvarado, gerente de Movilidad del Poder del Consumidor, recordó que la preferencia de paso es para el Trolebús, ya que tiene una capacidad para 100 pasajeros.

Abundó que el conductor de la bici debe detenerse y dar el paso al transporte público, “pero a veces esto no se logra, aunque en la Ciudad de México de repente se dan algunas capacitaciones a los operadores de lo que implica pasar muy cerca de ellos y el miedo que puede producir”.

Respecto a los hechos lamentables, indicó que en ocasiones es por la falta de adiestramiento, “si soy ciclista me detengo y dejo que pase la unidad, porque mi objetivo es llegar”.

Para la maestra Maríajulia Martínez, directora de la iniciativa de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) del Tec de Monterrey, estas rutas han resultado benéficas para el tema de movilidad. “Es un buen programa de implementación de otros mecanismos de movilidad que está solicitando la Ciudad de México”.

Areli Carreón, una de las fundadoras de la asociación Bicitekas, señaló que se requiere empatía de ambas partes.

Refirió que no es que en sí misma la infraestructura sea peligrosa ya que depende mucho de la forma de uso.

“Puedes ser un ciclista considerado y experimentado, pero el que conduce el vehículo es un gandalla y trae prisa, entonces puede traer consecuencias fatales”.

FRASE
“¿Qué lo hace inseguro? Que de repente los choferes no tienen capacitación para operar de manera conjunta en algunas maniobras, por ejemplo, ceder el espacio”
Víctor Alvarado
El Poder del Consumidor

 

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