En La Bartolina se ha recuperado media tonelada de restos óseos calcinados, pero hay otros sitios en donde también hubo exterminio: El Triángulo y la Zona Cañera.
En La Bartolina se ha recuperado media tonelada de restos óseos calcinados, pero hay otros sitios en donde también hubo exterminio: El Triángulo y la Zona Cañera.

«¿Cómo le podemos decir a este tipo de atrocidades que rebasan toda cordura?”, se pregunta indignada e incrédula Josefina de León integrante de la Red de Desaparecidos en Tamaulipas. La mujer habla de La Bartolina, un ejido ubicado a 25 kilómetros de Matamoros, cerca de la frontera con Brownsville, Texas, donde desde 2017 se han recuperado, al menos, de restos humanos calcinados… 500 kilogramos.

La activista no se anima a ponerle un nombre a lo qué pasó en ese lugar.

“El hacer eso, esos hallazgos son la muestra de que el humano perdió todo completamente, los que hicieron eso perdieron todo: perdieron cordura, perdieron humanidad, se vaciaron completamente de lo que es un ser humano para realizar este tipo de cuestiones».

La Bartolina ha existido desde hace años, sin embargo, fue hasta esta semana que la autoridad confirmó la dimensión de lo ocurrido en ese lugar. Fue Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), la primera funcionaria federal en hablar sobre este sitio.

«En 2017 -y creo que esto se conoce poco- se dio el hallazgo de un sitio de cremación clandestina de dimensiones muy grandes, cerca de Matamoros, Tamaulipas, muy cerca de la frontera con Brownsville, un lugar conocido como La Bartolina. Es un brazo de mar que está muy cerca de la costa, aproximadamente a 12 kilómetros».

Quintana recordó que en un inicio intervino la Fiscalía General del Estado de Tamaulipas, y desde hace poco más de dos años «quien está procesando ese lugar de exterminio es la Fiscalía General de la República, ahora con la Comisión Nacional de Búsqueda, y también en coordinación con la Fiscalía Estatal de Búsqueda de Tamaulipas«.

¿Qué pasó en La Bartolina?

Esta comunidad la utilizó la delincuencia organizada como un sitio clandestino para la cremación de personas, o como «una cocina del narco».

Hace dos años circuló un video en donde aparece hombres sin vida, desnudos, siendo preparados para colocarlos en tambos para su incineración. “Aquí Cártel del Golfo cocinando mugrosos”, presume uno de los hombres que está al mando de la operación.

Josefina de León, integrante de la Red de Desaparecidos en Tamaulipas, dice que Matamoros, durante casi cuatro años -en el periodo comprendido entre 2010 y 2015- mantuvo el primer lugar de personas desaparecidas, y ese espacio se dieron unos hallazgos en 2014 pero el trabajo en forma comenzó en 2017.

«Empieza a verse que existe una gran fragmentación de restos óseos correspondiente a humanos, se ha estado trabajado, tiene más de tres años trabajándose esa zona y pues todavía siguen saliendo, de todo tipo de tamaños y podemos decir que es un sitio de exterminio bastante grave. Como ese sitio de exterminio hay varios en Tamaulipas».

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Uno de estos es El Triángulo -ubicado entre los municipios de Abasolo y Jímenez– cuyos primeros indicios se localizaron en 2020. Uno más -cuyos indicios datan de 2016 y que se interviene desde 2018- es la Zona Cañera.

Esta región abarca las demarcaciones de Mante, González, Llera, Xicoténcatl, Gómez Farías, Ocampo, Nuevo Morelos y Antigüo Morelos, además de Soto la Marina, Francisco I. Madero y Altamira, en ese espacio se han encontrado varios puntos de exterminio «los tiene poquito separados».

En comparación, lo que caracteriza a La Bartolina es que todo el lugar se destinó al exterminio.

Mientras que en la Zona Cañera los polígonos de búsqueda están separados -alrededor de 42 espacios de investigación de distintos tamaños- «allí estamos hablando de una gran cantidad de kilos, yo creo que ya, entre tantos pues casi llevamos la tonelada».

En el caso de Abasolo y Jiménez es una superficie más pequeña -delimitada a un polígono- pero en su momento los municipios registraron altos niveles de violencia, además de que se vivió el desplazamiento de ejidos enteros por lo que hay posibilidades de que si se continúa la búsqueda se podrían localizar más zonas de exterminio.

De León se pregunta: «¿De qué otra manera se le puede decir cuando estamos encontrando restos de algo terrible que pasó ahí y fue permitido por todos? Realmente el hecho de que existan más de 500 kilos de restos encontrados en La Bartolina ¿cómo se le puede llamar, con permiso de quién?».

Josefina de León denuncia que este exterminio se realizó con el conocimiento de todas las autoridades:

«No puede ser de otra manera, todo ese tiempo que Matamoros mantuvo el primer lugar en desapariciones nadie fue para decir: ‘¿qué estrategia vamos a implementar ahí?’ y mucho menos fueron capaces de decir ‘vamos a impedir ese exterminio de las personas’, yo no le puedo llamar de otra manera».

Además destaca el sufrimiento de aquellos que yacen en los sitios de exterminio. «No podemos más que imaginar cuántas personas sufrieron ahí y qué fue lo que sufrieron, no nos podemos imaginar los horrores que se ha de haber vivido ahí, en un lugar donde jamás se paró una autoridad, a tener un cerco de seguridad si estaban viendo cómo estaban las situaciones tan violentas».

La integrante de la Red de Desaparecidos de Tamaulipas señala que los restos localizados -apenas fragmentos, lamenta- permitirán identificar a quien pertenecían, y cree que las búsquedas van a seguir.

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«En el informe -de la CNB- decían que las fosas habían disminuido, las desapariciones habían disminuido, pero hay muchos sitios que faltan por explorar, mucha información que hay explorar (…) pueden pasar décadas».

La activista dice, sobre la identificación de los restos localizados, que se debe comprender que serán procesos que dependen de las capacidades de las instituciones y de la ciencia, tanto actual como futura.

«Y no sabemos cuántos individuos van a salir, la asociación de todo eso para formar una persona creo que va a ser un proceso muy largo, muy complejo y muy doloroso, porque a nadie le gusta que le den un pedacito un año, otro pedacito al otro año o a los dos años, creo que esto es más complejo».

La labor de la Red

Josefina de León es parte de la asociación civil Red de Desaparecidos de Tamaulipas que surgió a finales de 2012. Es un grupo de ciudadanos que quieren «poner un granito de arena en este mundo tan complejo, con muchos fragmentos».

En sus nueve años de existencia han acompañado alrededor de mil 700 casos de desaparecidos de los cuales, han conseguido la identificación de 42, ocho han sido con vida.

Aunque con pocos casos identificados, De León no se avergüenza pues los integrantes de la red comprenden «el valor que tienen esas ocho personitas que ya están en sus casas teniendo una vida».

La red trabaja a fin de modificar la narrativa de que las desapariciones están ligadas 100 por ciento al crimen organizado, además de impulsar el proyecto «de memoria» mediante el cual se fomenta la educación de la sociedad, para que esta no permita las desapariciones.

«Porque el silencio y la omisión han ocasionado que muchas familias todavía estén en esta situación y que continúen por mucho tiempo», dice esta mujer que busca a su hija, Cinthya Mabel Pantoja de León, desaparecida el 22 de abril de 2012 en Nueva Padilla.

«… miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal, la de los desaparecidos…» Ernesto Sábato

LV