El pecado de ser aspiracionista

Karina Aguilar

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A pesar de haber dicho que se encuentra “feliz, feliz” por los resultados electorales obtenidos el pasado 6 de junio, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no pudo ocultar su enojo y toda la semana pasada de una u otra forma reprochó el comportamiento de los mexicanos que no votaron por los partidos que representan su proyecto.

Pero al final de la semana no aguantó más y decidió soltar su furia contra “la clase media-media, media alta, incluso con licenciatura, con maestría”,  en su conferencia de prensa del viernes pasado, donde acusó a los que piensan distinto a él y que no pudo convencer, de ser egoístas por tener una actitud aspiracionista al intentar triunfar a toda costa y salir adelante.

Otra vez al Presidente se le olvidó hacer una autocrítica y reconocer que los egoístas de clase media y media alta -como él los califica- están en su gabinete. Acaso ya se le olvidaron las 25 propiedades que tiene el aspiracionista del director general de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett o de la fortuna amasada por su secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval y su intelectual esposo John Ackerman.

O bien, las aspiraciones de su hijo mayor quien prefirió que el primer nieto del Presidente naciera en los Estados Unidos y no en el país gobernado por su padre.

Para no ir tan lejos, a López Obrador se le olvidó que él fue aspiracionista. Se dice del pueblo, pero buscó ser Presidente de México y, también luchó por triunfar a toda costa, no hay que olvidar que se postuló tres veces, ¿acaso eso lo hace egoísta? ¿Qué habría sido de su proyecto de la Cuarta Transformación si no hubiera tenido aspiraciones? Y que por cierto, ahora que ganó la Presidencia y salió adelante, vive en un Palacio.

Con esos antecedentes, no queda claro por qué el Presidente de México considera un pecado que los mexicanos tengamos aspiraciones, que nos preparemos, que queramos tener mejores oportunidades de trabajo y mejor calidad de vida…¡ah! Y que pensemos diferente.

Los mexicanos tenemos derecho a superarnos, a estudiar, a pensar libremente, a actuar conforme a nuestras aspiraciones legítimas sin dañar a nadie.

López Obrador pide no polarizar, pero todas las mañanas genera confrontación entre: empresarios y obreros, ricos y pobres, morenos y panistas, medios de información y redes sociales y, se le olvida lo más importante, que todos somos mexicanos.

Lo que en el fondo tiene molesto al Presidente es que, por más mañaneras, por más apoyos sociales, por más intervención en los procesos, no logró los resultados electorales que esperaba el pasado 6 de junio. No obstante, su partido gobernará en 12 estados del país, lo que les permitirá demostrar si son un buen Gobierno y merecen el refrendo de los ciudadanos o les quitan su apoyo en la elección federal de 2024.

Y en Pregunta Sin Ofensa:

Esta semana se dará a conocer el resultado del peritaje por la tragedia de la Línea 12 del Metro y se ha adelantado que se trata de una falla estructural de origen, es decir de su construcción que corrió a cargo de Marcelo Ebrard. ¿Será que este resultado es otro de los motivos que tiene tan enojado al inquilino de Palacio Nacional?

 

 @aguilarkarina